“Yo no concibo la vida viendo injusticias y no haciendo nada”

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Marta Sancho.— Matilde Martín Martínez, de 62 años de edad, nació en Chile. Es hija de padre español republicano y exiliado en Chile que viajó en un barco llamado Winnipeg, este barco lo llevó Pablo Neruda con más de 2.500 españoles desde Francia y tras terminar la Guerra Civil. Matilde tenía 4 hermanos más, y sólo quedan 2. El resto fueron asesinados durante la dictadura de Pinochet, además de un sobrino de 18 años.

Matilde, ¿hace cuántos años llevas en España?

Llegué en el año 87 con

 
Antes de continuar quisiera resaltar que las situaciones se repiten de alguna manera, y que esto es como el camino de mi padre durante el exilio, mis hijos y mi hermano que estaba preso  político también han tenido que exiliarse. Mi hermano y otros presos se escaparon de la cárcel antes que Pinochet cesara de  su cargo.  Ahora mi hermano ha vuelto a Chile y ha sido encarcelado de nuevo por fugarse, aunque no puede ser condenado.mis tres hijos menores de edad en calidad de exiliados. Conseguí la nacionalidad española por ser hija de español. Alguna vez he tenido que regresar a Chile por temas personales y viví un par de años en Leganés, pero Alcorcón es como mi segunda patria.

Sigue hablándonos un poco de ti, ¿cuál es tu profesión?

Yo trabajé de procuradora en Chile pero aquí no me convalidaron el título. Me dedico a cosas como limpieza, ayudante de cocina… Así me he desarrollado aquí para darles una educación a mis hijos y una vida digna.

¿Ves alguna similitud con el actual Gobierno y lo que tú has vivido en Chile?

Bueno, hay muchas similitudes haciendo un parangón entre la dictadura que vivimos allí, que fue un golpe de estado sangriento que duró 17 años, con detenidos desaparecidos, torturados, muertos… Pero este Gobierno está recortando derechos sociales adquiridos tras muchos años de lucha como allí se hizo. Porque ellos no han llegado al poder por un golpe de estado, pero esto es una dictadura porque no le están consultando al pueblo para nada. Y respecto a las agresiones policiales tanto en Chile como aquí estamos viviendo un gobierno de derechas muy parecidos, castigando a la gente que se rebela con heridos, mandando a la policía como si fueran mercenarios.

¿La gente tiene resentimiento hacia Pinochet o hay gente que lo ensalza todavía?

Desgraciadamente el ejército y una parte de la población lo admiran, como aquí pasa con Franco. Pero el resto no olvidamos, por eso es importante la Memoria Histórica, porque mientras la haya se luchará para que las cosas no vuelvan a ocurrir. Allí tuvimos una transición asquerosa como la de aquí, no se ha logrado juzgar a todos los violadores de los derechos humanos. Mientras no sean juzgados no habrá una democracia verdadera. Aquí todavía no se puede ni desenterrar la los muertos en las cunetas, nosotros en Chile lo conseguimos durante la dictadura. Juicio y castigo, ni perdón ni olvido. Gracias a Garzón que logró que se detuviera a Pinochet, pero con la transición que teníamos allí, la derecha de Londres y la de España finalmente se le llevó a Chile sin juzgarle. Similar a Franco o Fraga.

Participaste en una huelga de hambre, ¿verdad?

Sí, cuando vimos la posibilidad de que no fuese juzgado y lo mandasen de nuevo a Chile por 13 días. Nos encerramos en la Almudena una compañera y yo, y he de agradecer al pueblo español por su solidaridad y por el apoyo, no así a la Iglesia que nos quiso echar.

¿Dónde estabas cuando surgió el movimiento 15-m?

Yo renací de la alegría, veía a mi hija y me sentía encerrada en mi casa viendo la mierda de televisión. La gente despertó, la vi a ella involucrada y me dio una inyección de vitalidad. Entonces estaba en Leganés donde iba a las asambleas. Actualmente también participo en las asambleas de Alcorcón y de forma activa en muchas de las acciones siempre que la salud me lo permite. Yo no concibo la vida viendo injusticias y no haciendo nada.

¿Crees que esto llevará a alguna parte buena?

Sí claro, ya ha servido para parar desahucios, para generar una conciencia en la gente, para que nos movilicemos más sin perder esperanza.

Compárame las movilizaciones con Chile.

Era diferente porque allí asesinaban y torturaban, y se creó un movimiento revolucionario fuerte. Entonces el partido de izquierdas planteó hacer una revolución de masas y se crea el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Se suman gente joven y mayor, estudiantes y trabajadores, amas de casa. Se empezaron con apagones de alumbrado público. Aquí me impactó ver al señor  Gordillo tomado un súper para dar comida a los pobres, allí también se hacían esas cosas. Yo participaba en un grupo sanitario ayudando a los heridos de las manifestaciones.

Cierra la entrevista con unas palabras.

Pues no puedo animaros porque el ánimo me lo habéis dado los jóvenes a mí por salir y rebelarse. Que la gente se involucre más para poder decir basta.

 

 

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