y el hambre llego

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hambreMiniAlfredo Abrisqueta.- A cada puerta despistada, engañada a diario con la viveza de los sueños rotos. El hambre llegó sin notificar su existencia. Llegó con las manos vacías sin nada que ofrecer ni otorgar. En cambio, poco le importa al hambre cómo se las gaste para conseguir consumir tu cuerpo, desde fuera hacia dentro, como un agujero negro que se traga hasta la mismísima luz. Con tono burlesco y danzándole al tiempo, disfruta con tú amarga agonía sonriendo, siendo tormentoso el tormento que nubla, la nublada y pesada realidad.

La políglota hambruna traspasa las fronteras donando niños a la muerte, aunque bien es sabido el origen de su imperio en el sur, heredado de la desigualdad y con mano de hierro, se cansó de reinar su propia riqueza, mantenida por la pobreza filantrópica del norteño. Pero, ¿qué es lo que pasa cuando emigra? Sin darte cuenta de cómo, ni tan siquiera llegar a cuestionarse el por qué, llegó a cada puerta despistada sin saber utilizar el timbre. Como Julio César cruzando el Rubicón, cruzó las ciudades, galopando como los vientos del sur que transportan consigo, las ambicionadas perlas de los ostrales.

El hambriento, puede resignarse otra vez cuando mira a su alrededor, invadido por jóvenes y no tan jóvenes, manipulados por los sueños que prometen un mundo mejor. Deciden rendir pleitesía al emperador más grande de todos los tiempos. Se someten al tormento y a la locura, acompañados de la esperanza que espera y espera…y vuelve a esperar, el deseado día que satisface las necesidades políticas.

Y, mientras tanto, la otra cara de la moneda ignora el mundo exterior, porque lo que tiene dentro es mucho más brillante que las estrellas en la oscuridad. Y sólo cuando el mundo deja de girar en silencio, llenando las calles de cuerpos con ideas, los gritos se hacen más molestos porque difuminan la comodidad deshonrosa. Es entonces, cuando los gobernantes y demás reyes salen a sus respectivos balcones, para echar las migajas ahuyentando las hostilidades. Pero como dice el refrán: “pan para hoy y hambre para mañana”, las despistadas puertas se volvieron a despistar y el hambre llegó de nuevo por la mañana sin notificar su existencia.

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