Suspendiendo con el curso recién empezado

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Junta directiva del AMPA de CEIP Federico García Lorca.- Como siempre, septiembre viene cargado de nuevas ilusiones en lo que a la

Fuente: www.redaccionaula-urjc.es

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vida escolar se refiere… y alguna que otra historia como la que vamos a contar.

Érase que se era una familia que creía vivía feliz. Los padres se sentían seguros y confiados ya que todos los meses llegaba su cuenta bancaria una cantidad de dinero suficiente para poder correr con los gastos de la casa. Los hijos vivían felices porque consideraban que nada les faltaba. Comían todos los días y tenían ropa que ponerse, aunque muchas veces el menú no fuese más que un trozo de pan con algo de embutido barato y los zapatos les quedasen tan pequeños, después de calzarlos dos temporadas, que los pies les dolían horrores cuando andaban.

Un día, el mayor de los hijos, sabedor de que sus padres podrían hacer un “esfuerzo” mayor en su bienestar, les pidió si no sería posible comprar un par de zapatos nuevos para cada hermano y comer algo más variado como legumbres, verduras y carne de vez en cuando. Los padres se quedaron muy sorprendidos ante la petición y le recriminaron que no valorasen el esfuerzo que hacían, ya que costaba mucho mantener el jacuzzi, las salidas nocturnas a cenar con espectáculo incluido y los masajes, cremas y vestidos nuevos en que gastaban todo el presupuesto mes a mes. El niño no entendió mucho de lo que le decían, pero tanto él como sus hermanos se pusieron muy contentos cuando sus padres, al día siguiente, les dieron otra videoconsola nueva con unos cuantos juegos para divertirse. En unos cuantos meses no volvieron a acordarse de lo escaso del menú diario ni de los zapatos que apretaban cada vez más, porque lo pasaban muy bien jugando con su nuevo capricho.

Por supuesto que esta historia no es real y, si desgraciadamente lo fuese, esos padres deberían rendir cuentas a los Servicios Sociales por no administrar unos bienes suficientes con responsabilidad, no dotar a sus hijos de lo necesario para un crecimiento saludable, y agasajarles con regalos caros e innecesarios que sólo buscan callar bocas. Ahora, en un juego de palabras, vamos a cambiar “padres” por Administración; “hijos” por ciudadanos y “cantidad de dinero suficiente” por impuestos. De esta manera el cuento ya parece menos ficción, ¿verdad? Porque algo parecido a lo que está haciendo nuestra familia ficticia lleva haciendo el Ayuntamiento de Alcorcón varios años.

Recibe una cantidad más que suficiente de efectivo, a costa de nuestros impuestos, que deberían gestionar para el bien común, el del municipio. Pero no parece suficiente para, por ejemplo, mantener becas para los libros de texto, seguir manteniendo el servicio de préstamo de libros en los centros mantenidos con fondos públicos o acometer obras menores para el buen funcionamiento de estos centros. Aun sabiendo que muchos centros han sido remozados este verano, todavía quedan algunos en los que no se ha invertido durante años. Tampoco parece haber dinero para crear unas becas de comedor para familias que pasan por dificultades, cuando la Consejería de Educación decidió que era mejor que los niños pasasen hambre que recortar en gastos superfluos. Tampoco parece haber habido ni presupuesto y quizá voluntad, para organizar unas actividades extraescolares a cargo de Ayuntamiento a tiempo, tan necesarias para conciliar la vida laboral y familiar, y que éstas se hayan tenido que organizar deprisa y corriendo. Tanto, que cuando el lector lea estas líneas esas mismas extraescolares podrían haber muerto antes de nacer ya que el Consistorio no dejaba claro quién las impartiría, ni en qué condiciones, ni si contaban con los seguros necesarios para empezar a funcionar. Ante este panorama, a la hora de escribir esta columna, los centros trasmitían al Ayuntamiento que si no se les daban garantías de funcionamiento y cuidado de los menores, no acogerían en sus instalaciones estas actividades.

Sin embargo, en un alarde de mantener “contentos” a los ciudadanos, aunque sea por  unos días -y ya pensando muy mal viendo que las municipales están a la vuelta de la esquina-, la Administración de este municipio sí creyó necesario gastarse más de 200.000 euros en conciertos en las fiestas patronales. Créannos cuando decimos que todos disfrutamos mucho con esos conciertos gratuitos, que trajeron a nuestro municipio artistas de gran talento. Pero créannos también si les decimos que hubiésemos cambiado los 42.000 euros del caché de Miguel Poveda y los 40.000 de Manuel Carrasco, por pagar casi 17.000 menús en comedores escolares. Por poner sólo un ejemplo.

No entraremos a valorar las razones que mueven a nuestros mandatarios municipales a gastar una ingente cantidad de dinero en cosas superfluas, pese a la deuda de nuestro municipio, y no hacerlo en algunas necesarias, incluso vitales. Pero es de recibo constatar que, por lo menos como gestores, se merecen un gran suspenso. Y el curso acaba de empezar…

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