Sobre y contra la corrupción

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ECONOMÍA-SOL.- La corrupción está ligada al poder. En el sistema capitalista, este poder lo tiene el capital. La acumulación, el lucro, el beneficio como objetivo son parte esencial de una ideología que rinde culto al individuo, al enriquecimiento, a una falaz y criminal ‘competitividad’, a la ambición y a la avaricia por encima de valores que priman la cooperación, el apoyo mutuo y el bien común.  Si bien la corrupción no es exclusiva del capitalismo, éste ofrece un paraguas ideal para que se perpetúe. Y la actual mafia financiera sabe servirse perfectamente de ello.

Congreso Corrupcion

La corrupción es una mala práctica, aprendida y extendida culturalmente, es decir, que se manifiesta y se expresa como si fuese un mal inevitable, pero que podemos y debemos combatir en nuestra sociedad. Es un abuso de los que tienen poder sobre los que no lo tienen. No basta entonces, únicamente, con cambiar los que lo detentan por otros. Son necesarias medidas que garanticen la total transparencia, y el control social. Y para ello es imprescindible la participación política de la población.

El mito de la ‘modélica transición’ de la dictadura a la democracia esconde una realidad: las instituciones e intereses personales de los que durante los 40 años de dictadura actuaron como los dueños del cortijo, es decir, de ‘su España’, nunca se han ido, ni sus responsabilidades jurídicas y políticas han sido jamás depuradas. El franquismo, un sistema corrupto desde la médula, mantuvo todos sus aparatos de Estado y prácticas políticas. Y con ellas instaladas a través de todo tipo de mecanismos, sus herederos, incluida la Monarquía y el resto de los que tocaron poder, se limitaron a seguir el camino ya pavimentado y a sumarse a la corriente neoliberal traída por los gobiernos del PSOE, confundiendo deliberadamente intereses comunes con intereses privados, de tal forma que lo que nosotros consideramos corrupción, para los que ostentan el poder no es más que generación de riqueza… para ellos y sus amigos.

Por eso la lucha contra la corrupción, imprescindible, no puede conformarse con señalar a políticos y/o a partidos políticos. Hay que desenmascarar a los corruptores y su agenda política y económica, que ha supuesto hasta la fecha un expolio de una magnitud incalculable, e incomparable con la trama que ahora, seguramente de manera interesada, publican diarios neoliberales y defensores del capital internacional como El País.

Esta trama de los sobres, por muy grave que nos parezca, tan sólo es la punta del iceberg en comparación con las escandalosas y fraudulentas privatizaciones que se vienen realizando desde los años 80 en las que se han entregado a estos empresarios corruptores todos los bienes públicos que pertenecían legítimamente a los trabajadores: industrias, energía, transportes, banca, y ahora también medios de comunicación como Telemadrid, educación, sanidad, agua, y hasta los montes, pues todo lo quieren. No es casual que, por ejemplo, Gas Natural tenga la concesión para explotar Doñana siendo el expresidente Felipe González accionista y consejero de la compañía además de presidente del Consejo de Participación del parque.

Ahora habrá quien, aprovechando las aguas revueltas, diga que las medidas del Gobierno estaban funcionando y que si hay una crisis del mismo es por la corrupción. Mienten: No es verdad que la reforma laboral, los recortes y las privatizaciones nos lleven a una sociedad justa, consciente, participativa y transparente. Quien contribuya a extender esa mentira forma parte del abuso y sólo busca continuar la corrupción, si acaso con mayor poder en sus manos.

Desde el grupo de trabajo de Economía Sol, exhortamos a la población a la movilización continua y a la organización contra los continuos abusos de los que ostentan el poder económico y político. Sólo desde abajo, de manera transparente, participativa y con control social se podrá generar una verdadera alternativa.

 

 

 

 

 

 

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