SE VENDEN PAÍSES A BAJO PRECIO

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Marta L.- La idea básica que enarbola el neoliberalismo es la privatización sin medida, sin tener en cuenta sus consecuencias ni costos sociales. Se inició en países con sistemas dictatoriales, porque como dijo la mismísima Margaret Thacher: ”esas políticas son incompatibles con la democracia”. Su único fin es el libre mercado y la mínima intervención del estado, y sus ideas fueron principalmente difundidas desde la Escuela de Chicago por Milton Friedman y Arnold Harberger.

En el Chile de Pinochet los chicago boys pusieron en práctica un experimento de liberalización y de desregulación que supuso una pérdida para el Estado de 6.000 millones de dólares, según el informe final de una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, además de costos sociales que todavía hoy tiene graves consecuencias para los chilenos en salarios, jubilaciones, educación…

En Rusia se vendió un país entero a precio de costo, para lo cual hubo que limitar las libertades democráticas. Fue un gran desastre que afectó a la población con una disminución de la esperanza de vida en 10 años, aumento de la pobreza extrema…La ruina total de una nación.

En Inglaterra se inició con el ataque de Margaret Thacher a la minería (tras la guerra de las Malvinas y la limitación de las libertades); y más tarde con Jonh Mayor en 1993 y la desastrosa privatización del ferrocarril. Supuso el despido para muchos trabajadores, la dejación en el mantenimiento, el aumento de accidentes y pérdidas de vidas, una organización caótica que afectaba a los pasajeros y un costo enorme para el estado que tuvo que rescatarlo y que cuesta más ahora que cuando era público. Luego llegó la privatización de la sanidad: ahora se dan cuenta de la necesidad urgente de cambiar la gestión del Sistema Nacional de Salud Británico, frente a los evidentes fracasos clínicos y de gestión.

 

En EEUU Reagan impuso una política de liberalismo económico con fuertes recortes en gastos sociales. Más tarde, a finales de los noventa, se privatizó la energía eléctrica con graves consecuencias en la zona de California y la estafa de ENRON.

En París se privatizó el agua (ejemplo evidente de monopolio, ya que sólo existe una red y no compensa invertir para ser competitivo). Chirac se la dejo en bandeja a las empresas Veolia y Suez sin argumento técnico ni económico. Los ciudadanos pagaron un 26% más en sus facturas. Finalmente el estado recuperó el servicio, se invirtió en mejoras y se disminuyó la factura un 8%.

En España también se han privatizado las empresas más importantes del país: Telefónica, Repsol o Endesa (más eficientes que otras privadas como Cepsa o Petromed). Mientras que otras deficitarias como Humosa y Astano, del sector privado, son salvadas por el sector público para evitar su cierre.

Aun sabiendo el desastre que supone privatizar ciertos sectores públicos gracias a la experiencia demostrada, la Unión Europea tiene uno de sus pilares básicos en la libre competencia. Grecia, Italia, España están siendo el nuevo escenario para imponer este flagrante robo a la ciudadanía por parte de las corporaciones y grandes compañías; su excusa perfecta es “la crisis”.

El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, explicó este proceso: “La privatización es una realidad sencilla: todo lo que hay que hacer es regalar los activos a los amigos, y esperar favores a cambio”

Recomendable ver el documental  “Catastroika” y la película “La cuadrilla”.

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