Reportaje: Memoria Histórica y Transición Española, la segunda victoria del Franquismo

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Del 14 de Abril al 15 de Mayo

“Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides, hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides”

Campos de Almendros, Max Aub.

 

Argeles-sur-Mer, France 1939

Marzo de 1939. A escasos tres kilómetros de Alicante, en tierra de labranza, se erigen cientos de almendros blancos y rosados. Ni siquiera la naturaleza sobrevive al exterminio. Con vallas de espinos acotan el campo. Entre vallas de espinos desgarran una vida que resiste sobre el pestilente olor a muerte que pudre todo. En torno a 30000 personas devoran desesperadas los almendros. Poco más de un mes en el que los muertos se cuentan por miles. La crudeza del terrorismo franquista hace temblar los escasos valores morales algunos soldados fascistas italianos que denuncian la falta de razón, de juicios, y el genocidio sistemático de un pueblo. No fueron suficientes tres años de Guerra Civil porque, en boca de los generales sublevados, “en España hay un cáncer que hay que extirpar y si hace falta matar a un millón y medio de españoles o a medio país, se hace”.

Abril de 2013, tras más de 30 años de supuesta democracia se sigue pidiendo en Alicante una placa que condene lo que todavía no se ha condenado.

Esta es una más de tantas historias prohibidas que el miedo, en forma de transición democrática, ha escondido a casi tres generaciones.

El Régimen de terror al que el General Francisco Franco dio nombre se extendió más allá de su muerte. El periodo de transición supuso la muerte de en torno a 600 personas víctimas de la represión policial y la ultraderecha.  Centenares de miles de víctimas en lo que muchos expertos califican como barbarie y Crímenes contra la Humanidad.

Pasan ya 35 años de la Constitución de 1978. Una Constitución que tiene como punto de partida el olvido. ¿Darías la mano a los terroristas que torturaron y/o asesinaron a tus padres sabiendo que si no lo hacías el siguiente podrías ser tú? Claramente triunfó el voto del miedo. Muchos españoles estaban atemorizados ante la posibilidad de que el sector más oscuro del Régimen volviese a tomar las riendas. Una izquierda crítica se opuso a la Constitución del 78 porque nacía amenazada, y en parte construida, por los mismos que ostentaron el poder en el Régimen anterior.  Esas críticas fueron marginadas, censuradas y hasta perseguidas. En España no cabía alternativa.

Hoy comprobamos que los gobiernos posteriores, han olvidado a quien luchó por la libertad. Pero hay una cosa peor que ese olvido: la campaña del olvido. Tras veinticinco años de gobierno socialista se han hecho oídos sordos a las peticiones de las víctimas del franquismo pese a que en torno a un tercio de los afectados por el terrorismo franquista fueron tanto del PSOE como de UGT. El PSOE se olvidó de sus bases y pasó a rubricar ese pacto tácito de no agresión con los herederos directos del franquismo. Se creó la Ley de la Memoria Histórica, una ley contraria al derecho internacional que quiso continuar la Ley de Amnistía y que sólo pretendía reconocer a las víctimas. No valió de nada. Actualmente sólo se han levantado unas 100 fosas comunes de las más de 2000 que hay conocidas.

En España es un tema tabú. La justicia española ha negado a las víctimas la vía judicial. El mismo juez Garzón abrió y cerró sumario sobre los crímenes del franquismo. Varias asociaciones y víctimas del franuismo presentaron una querella en Argentina. Querella a la que se han sumado las víctimas de los bebés robados. La juez que lleva el caso ha solicitado la extradición de varios ministros, militares y policías franquistas. El Estado Español no responde. El proceso lleva un retraso de tres años

El lavado de cerebro mediático ha sido desproporcional en estos años. Nos vendieron la Transición como una panacea y  muchos franquistas pasaron a ser demócratas de toda la vida (algunos hasta socialistas). El progresivo descontento tras el fiasco que supuso una política de acomodo y posterior desmantelamiento de un sistema del bienestar sufragado por burbujas e impuestos de las rentas más bajas minaron la credibilidad del sistema. El descontento en la política y en los políticos ha ido en aumento. Midieron bien su estrategia. Al final muchos tuvieron lo que querían: abrir la brecha del libre mercado para seguir expandiendo su fortuna.

Atardecer-Puerta-Sol¿Y en 2011? El descontento tocó techo. El 15 de Mayo llamó con fuerza a una parte importante de la ciudadanía. Los más viejos del lugar, los más luchadores, los demócratas olvidados por la democracia vieron en la juventud actual un revulsivo. Se unieron, nos aportaron su experiencia, acamparon con nosotros… ¿Y nosotros los jóvenes? Sobre nosotros pesa la losa del odio a una política que no entendemos porque escapa a la razón. España se ha convertido en un país donde la política no se ha regenerado, un país donde la gente preparada para gobernarlo o está en paro o está en el exilio.

¿Y el republicanismo? Ya no hablamos de un modelo de organización política, o una ideología. Ya hablamos de una aspiración de un pueblo que quiso encontrar libertad, justicia e igualdad y que sistemáticamente fue machacado. No nos lo han enseñado en el colegio. No nos lo van a enseñar. El contrato del 78 llevaba implícita una cláusula de silencio. Por ello no debemos renegar de nuestro pasado. Debemos recordarlo, difundirlo y defenderlo. Debemos defender la memoria de todas las víctimas que, independientemente de su ideología, se unieron para acabar con esa quimera reaccionaria que habita España.

Han pasado casi dos años de aquel 15 de Mayo y las calles de Madrid no se volvieron a teñir de tricolor, pero sí lo hicieron de dignidad. Dignidad que derrochaba aquel 14 de Abril de 1931 cuando un pueblo oprimido y torturado abrió

 

un camino hacia la libertad. Han pasado casi dos años y en nuestra mano está reconocerlo y retomarlo.

NI OLVIDO NI PERDÓN; VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN.

 Crisis y Transición Española

Para entender la actual crisis es necesario ahondar en problemas heredados de los países afectados. España, Grecia, Irlanda y Portugal vivieron sumidos en regímenes conservadores y autoritarios desde la II Guerra Mundial hasta los 80. Todos ellos destacan por ser estados represivos, poco redistributivos y escasamente sociales.

España a día ostenta el dudoso honor de tener el mayor número de policías por cada 10000 habitantes según la Unión Europea. Paradójicamente tenemos uno de los porcentajes más bajos de población adulta que trabaja en servicios para el estado del bienestar.

Según el Eurostat (2009) los ingresos al estado como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) en 2009 en la Unión Europea es de 44% de media. En España estos ingresos son del 34%. En contraposición, Suecia, con una madurez política, económica y social mucho más avanzada y sobre todo mejor representada, tiene un 44%.

El gasto social medio en la Unión Europea durante 2008 fue de un 27% del PIB. En España este gasto fue del 22. El esquema se cumple: estados pobres y de política social muy poco desarrollada que cada día se limitan más.

Pero, volviendo al empleo público: en la Unión Europea 15 de cada 100 trabajadores se dedican al empleo público. En España sólo 9 de cada 100 se dedican al empleo público. Por otro lado un país desarrollado, como lo es Suecia, cuenta con 25 de cada 100 trabajadores en el sector público. Si España tuviera unas políticas de empleo público como las suecas se generarían más de 5 millones de puestos de trabajo, eliminando casi por completo el desempleo. Estos datos cuestionan la propaganda de los sectores más neoliberales y herederos del franquismo que afirman que los puestos de empleo público atrofian al estado, cuando realmente lo que hacen es aportar equilibrio al sistema, estabilidad y bienestar social.

La culpa de que en países como España aumenten día a día las desigualdades sociales es debido a una política fiscal regresiva. En España solo el 74% paga impuestos al estado mientras que el promedio de la UE es del 88%. En Suecia este porcentaje asciende al 100%.

Respecto a los grandes capitales en España sólo pagan el 20% de los impuestos, aunque en la práctica esa cifra es del 10%. Mientras la media de la UE es del 70%. En Suecia es del 100. Estos datos nos sirven para perfilar un concepto básico que no suele aparecer en España: el de clase social. Aunque lleven años vendiéndonos que todos somos clase media en España hay clases. Hay burguesía, pequeña burguesía, clase media y clase trabajadora. El poder de cada clase está directamente ligado con la política. La burguesía, tanto en lo financiero como en lo no financiero, tiene un poder enorme sobre el Estado. Lo tenían en la dictadura y lo continúan teniendo en esta democracia incompleta que tenemos. Esto explica el dominio de las clases trabajadoras y la pequeña burguesía. Y es ahí donde están las causas de un estado del bienestar pobre, enormemente regresivo y de escasa conciencia social.

Esta es la situación que nos deriva de esa transición nada modélica. Una transición hecha a medida y muy favorable a esa estructura de poder. Una transición liderada por las fuerzas que anteriormente habían liderado la dictadura. No había un equilibrio de fuerzas porque las izquierdas acababan o de salir de la prisión o de volver del exilio. Como consecuencia de ello el proceso fue dominado por las fuerzas conservadoras y el resultado fue un estado muy poco democrático.

En un principio, tras la dictadura, España tiene un enorme retraso social en gasto público por habitante que se corregiría por las protestas. Con la llegada del euro en España vio obligada a reducir el déficit y decidió hacer a base de empobrecer el estado de bienestar social en vez de aumentando impuestos.

A posteriori llegaría una recuperación económica (burbuja inmobiliaria). En momentos de expansión bajar de impuestos estaba de moda y Zapatero bajó los impuestos porque, según él, “bajar los impuestos era de izquierda”. Esa bajada creó un enorme déficit estructural del Estado.

Los ingresos del estado de 2007 a 2008 bajaron 27.223 millones a consecuencia de la reforma tributaria 35/2006 aprobada en 2006. Como consecuencia el 72% del déficit se debió al recorte de impuestos y un 29% debido al descenso de la actividad económica.

Esta bajada volvió a tener un marcado carácter de clase. Bajaron los impuestos de las clases pudientes que derivan sus ingresos de la renta del capital, lo que creó un agujero disimulado con la expansión de la burbuja inmobiliaria. La deuda pública estaba muy por debajo de la media europea, pero los ingresos al estado habían bajado.

Hasta ahora todas las medidas para resolver los problemas económicos han pasado sistemáticamente por recortes que perjudican a las clases populares.

El problema que tienen las instituciones representativas de España es que están enormemente influidas por poderes fácticos económicos financieros y también empresariales. Esto hace que España no sea precisamente una democracia proporcional.

LA SOMBRA DEL FRANQUISMO ES ALARGADA.

Uno de los grandes problemas de la actual política española es la falta de regeneración en la clase política. Pero ahondando en la historia de nuestro país encontramos un problema aún mayor: nunca ha habido regeneración democrática. Son muchos los cargos del Partido Popular sobre los que pesa una relación directa con el franquismo.

Manuel Fraga Iribarne, presidente de honor del Partido Popular, fue ministro franquista llegando a firmar penas de muerte. Su hermana, Elisa Fraga, está casada con Carlos Robles Piquer. Éste se declaró abiertamente franquista en una entrevista concedida a La Razón en 2012. Sus tres hijos, Elisa, Carlos y José María Robles Fraga, ostentan cargos políticos en el Partido Popular.

José Manuel Romay Beccaría, actual presidente del consejo de estado y tesorero del PP tras la dimisión de Bárcenas, comenzó su andadura política en 1963 cuando es nombrado por Franco secretario general de Sanidad. Está casado y con cinco hijos. Entre sus muchos honores y distinciones destacan las grandes cruces del Mérito Civil, de Isabel la Católica, de Carlos III, de San Raimundo de Peñafort, así como el título de Hijo Predilecto de su ciudad natal.

Álvaro Lapuerta, extesorero del Partido Popular, ha vivido íntegramente dedicado a la política. Fue procurador del Régimen. En 2008 participó en los actos conmemorativos del 30º aniversario de la Constitución sin condenar abiertamente el franquismo.

José María Aznar, presidente del Gobierno entre 1996 y 2004, en su juventud estuvo ligado a sindicatos falangistas. Tuvo una postura crítica hacia el Régimen al defender posturas mucho más conservadoras y afines a J. Antonio Primo de Rivera.

Su padre, Manuel Aznar Acedo, fue jefe de Falange y encargado de  su propaganda y difusión. Su labor propagandística le valió el 13 de febrero de 2013 para recibir la Medalla de Oro de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión.

El abuelo del expresidente, Manuel Aznar Zubigaray, se desplazó en 1936 a Burgos para unirse a los golpistas y fue pieza clave del Régimen  en la agencia EFE. Ha quedado para la historia con el calificativo de “periodista del Régimen”.

Pío Cabanillas Alonso, exministro y portavoz del Gobierno de Aznar, es hijo de Pio Cabanillas Gallas exministro franquista y Jefe Nacional de la Asesoría Técnico-Jurídica Sindical del Régimen.

Posadas (actual presidente del congreso) es hijo del político franquista Jesús Posada Cacho quien fue alcalde de Soria y gobernador civil de Soria, Burgos y Valencia en la época franquista.

Federico Trillo-Figueroa y Martínez-Conde fue ministro de Aznar y actualmente es embajador en Londres. Su padre, Trillo Figueroa, fue militar, ministro togado de la Armada, procurador en Cortes,  gobernador Civil de Burgos, Cáceres y Zaragoza, y alcalde de Cartagena en la época de franquista. Fue una figura de relevancia en la colaboración directa con el dictador.

Jaime Mayor Oreja, eurodiputado, y su hermano Carlos, ex consejero de Educación del Gobierno de la Comunidad de Madrid, son sobrinos de Marcelino Oreja Aguirre quién también ocupó altos cargos en el franquismo. Jaime Mayor Oreja fue protagonista de una de las imágenes más esperpénticas hasta la fecha en el Parlamento Europeo. El 4 de Julio de 2006 la Eurocámara condenó el franquismo con el disenso de los eurodiputados del Partido Popular Español y dos eurodiputados de la ultraderecha polaca. Por aquel entonces Mayor Oreja tachó de error condenar al franquismo porque dice no poder “condenar algo que forma parte de la historia de España.

Víctor Torre de Silva y López de Letona fue subsecretario del Ministerio de Defensa en época de Aznar. Su nieto de José María López de Letona, ministro y procurador en cortes franquista.

Nemesio Fernández-Cuesta, secretario de Estado de Energía con el primer Gobierno de Aznar, es hijo de Nemesio Fernández-Cuesta. Nemesio Fernández-Cuesta (padre) fue subsecretario de Comercio y ministro franquista, además cuenta con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, de la Orden del Mérito Civil y de la Orden de Isabel la Católica. Ambos Fernández-Cuesta son hijo y nieto respectivamente de Raimundo Fernández-Cuesta, cofundador de Falange Española.

Rafael Arias-Salgado fue ministro de Fomento con el Gobierno de Aznar. Desde 2000 es presidente de Carrefour España. En 2012 se hace también con la presidencia de World Duty Free Group, antigua ALDEASA, empresa pública privatizada el 1997 por su propio gobierno. Su padre, Gabriel Arias-Salgado y de Cubas, fue ministro y procurador en cortes franquistas además de militante de Falange Española de las JONS.

Julia García-Valdecasas, fue delegada del Gobierno en Catalunya por el Partido Popular. Es hija de Francisco García-Valdecasas, rector franquista de la Universidad de Barcelona entre 1965 y 1968. Durante su gobierno expulsó a 266 alumnos y 69 profesores y anuló su derecho de matrícula por oponerse al régimen. Pese a ello recibió la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Gran Cruz del Mérito Naval y la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.

Otro nombre destacado es el de Carlos Fabra. El expresidente de la Diputación de Castellón es hijo de Carlos Fabra Andrés quien voluntario del bando golpista que años después de la Guerra Civil ocuparía el cargo de Secretario Provincial del Movimiento Nacional, presidencia de la Diputación y la alcaldía de Castellón. La familia Fabra lleva ostentando cargos políticos en Castellón desde el siglo XIX.

Esperanza Aguirre y Gil de Biedma es hija del abogado José Luis Aguirre Borrell. Su padre fue un empresario importante del Régimen y procurador en Cortes. Esperanza Aguirre, lejos de repudiar el franquismo, llegó a tachar un acto en la Universidad Complutense  en defensa de Garzón como “un aquelarre de carcamales resentidos”.

En la actualidad el Partido Popular no ha condenado el Golpe de Estado de 1936. Tampoco ha condenado ni la dictadura ni los crímenes contra la humanidad cometidos por el Régimen. Varios periódicos internacionales han sacado los colores al Partido Popular por su relación directa con el franquismo. A día de hoy la mayoría de sus militantes/simpatizantes justifican esa no condena con un “eso forma parte de la historia”. Mientras tanto muchas de estas familias ostentan títulos nobiliarios y premios por supuestos méritos constituyendo una democracia a medida de sus intereses y los de sus allegados.

De penas de muerte a la Constitución de 1978

Pablo López.- La figura de Manuel Fraga Iribarne es una de las caricaturas más claras de la burla que supuso la transición española para las víctimas del terrorismo. Fraga Iribarne fue político, diplomático, profesor de Derecho y partícipe en varios asesinatos. Durante los años de supuesta democracia se le ha maquillado mediáticamente como “Padre de la Constitución”.

Cuando en una entrevista al diario El País le preguntaron por la entonces reciente, Ley de la Memoria Histórica, Fraga respondió: “Aquí hubo una amnistía, y amnistía quiere decir no solamente mutuo perdón, sino mutuo olvido. Amnistía quiere decir amnesia, y eso, insisto, quiere decir olvidar, olvidar.” En la misma entrevista tampoco se olvidó de burlarse de las víctimas del régimen que defendía: “Todo el mundo tiene derecho a enterrar a sus muertos. Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda la responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda! Eso no se arregla con una Ley de la Memoria Histórica”

Su primer encubrimiento de asesinato fue en 1969. Tras el asesinato de Enrique Ruano, el ministerio de Fraga declaró que el joven de 20 años padecía problemas psiquiátricos debido a la “influencia de la izquierda”. Cuatro médicos reconocieron en 1996 que manipularon la autopsia por presiones del Gobierno. Tras la reapertura del caso no hubo culpables.

Margot, la hermana de Ruano, lleva años asegurando que Fraga tiene las manos manchadas de franquismo y lastró la memoria de su hermano influyendo en la prensa de la época para justificar un asesinato que calificó como un suicidio.

El 3 de Marzo de 1976 la policía asesinó a cinco personas en Vitoria. Sus nombres eran Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda. “¡Buen servicio! Aquí ha habido una masacre… Pero, de verdad, una masacre” esas fueron las palabras de la Policía. Por aquel entonces Fraga era ministro de Gobernación. No hubo juicio, ni reparación. Sólo olvido. Durante años se lleva intentando integrar a las víctimas del 3 de Marzo como “víctimas del terrorismo”. La España “hija de Fraga” les ha rechazado, ignorado, repudiado, humillado.

Manuel Fraga firmó su primera condena de muerte en el Consejo de Ministros del 19 de Abril de 1963. La víctima fue Julián Grimau. Su delito fue ser miembro del Partido Comunista de España. Fraga inició una campaña difamatoria contra Grimau violando incluso las propias leyes del Régimen con el objetivo de convencer al mundo de su culpabilidad. En enero de 1990 la viuda de Grimau pidió la revisión de la condena que le llevó al paredón, pero la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo se la denegó por “coherencia jurídica”. Izquierda Unida ha llevado el caso recientemente al Congreso de los Diputados. No ha salido ni por la televisión.

Pese a todo Manuel Fraga Iribarne nunca se declaró antifranquista. Siguió su carrera política culminándola con la creación del Partido Popular. Fraga murió a los 89 años con todos los honores de político modelo y padre de la Constitución. Ya hay calles con su nombre. Grimau murió de madrugada, frente a una camioneta. Tras recibir 27 disparos y tres tiros de gracia en la cabeza le condenaron a muerte y muy posiblemente, al olvido.

 

Textos: Pablo López

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