Recomendación cinematográfica: Hacia rutas salvajes

0

«Y también sé lo importante que es en la vida no necesariamente ser fuerte sino sentirse fuerte, medir tu capacidad al menos una vez, hallarte al menos una vez en el estado más primitivo del ser humano, enfrentarte solo a la piedra ciega y sorda sin nada que te ayude, salvo las manos y la cabeza…»

Esta es una de las frases que más me impactó cuando vi por primera vez Hacia rutas salvajes, una de las películas que me han hecho reflexionar sobre la condición humana.

Esta road movie, dirigida por Sean Penn, relata el viaje que inició en 1990 Christopher Johnson McCandless y que le llevó hasta Alaska, donde encontraron su cadáver en agosto de 1992. Protagonizada por Emile Hirsch, Catherine Keener y Hal Holbrook, entre otros, la película cuenta cómo un joven de 22 años es capaz de abandonar su vida tirando por tierra su brillante futuro y quemando todo el dinero que le quedaba en los bolsillos para huir de una sociedad que no logra comprender. El trabajo de los actores citados merece una calificación de sobresaliente. Es espectacular ver cómo Emile Hirsch se mete en la piel del malogrado Chris, involucrándose tanto en su papel que el espectador puede llegar a pensar que está viendo al Chris real, con una transformación física y psicológica asombrosa.

Sé que a muchos esta película podría resultarles aburrida por su duración y podrían llegar a pensar que es una alegoría de ideas utópicas, pero la historia de este muchacho que pertenecía a una familia acomodada y que renunció a todo para llevar a cabo su propia experiencia vital, sin más ayuda que su propio ingenio, me dejó fascinado. Cabe destacar la manera con la que Penn cuenta la historia y cómo te abre la puerta para que te unas al viaje que propone. Es una apuesta difícil, porque se conoce el final de la historia, y es muy complicado desarrollar toda la trama desde ese punto de partida. De ahí el acierto de una road movie, de un viaje iniciático a un final trágico.

Además, la historia de este personaje, que lo abandona todo en busca de libertad, me hace pensar si este tipo no es sino un verdadero «antisistema». Simplemente busca el conocerse a sí mismo enfrentándose solo a la naturaleza salvaje y demostrar que no hacen falta los «lujos» para ser feliz. Conoció la libertad absoluta, no dependía de nada material y de nadie. Como demuestra su rostro en la fotografía que se hizo a sí mismo poco antes de morir, llegó a ser feliz alejado de todo lo que había conocido antes a su viaje, pero paradójicamente llega a la conclusión de que «la felicidad sólo es real si es compartida».

Max Power

Comments

comments

Share.

Leave A Reply