¿QUIÉN CONTROLA A LOS POLÍTICOS?

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Hoy en día son evidentes la degradación y la pérdida de dignidad de los políticos y, como consecuencia, la disminución de confianza hacia ellos de l@s ciudadan@s. Las promesas que se hacen durante las campañas electorales son luego incumplidas sistemáticamente, sin que los votantes tengan mecanismo alguno para reclamar lo prometido. Los políticos no han entendido que al acceder al poder no disponen de un cheque en blanco para actuar como les venga en gana. Normalmente, utilizan lo público para su enriquecimiento personal, o para favorecer a personas o intereses cercanos. Han ayudado a extender la percepción de que la política y los partidos políticos se han convertido en maquinarias que defienden sus intereses y espacios privados, alejados de las necesidades y reclamos del pueblo. Lamentablemente, con sus actuaciones se han convertido en normales el robo, la estafa, la difamación y la mentira.
Somos much@s ciudadan@s los que consideramos que no es suficiente votar una vez cada cuatro años. Las nuevas tecnologías permiten la construcción de mecanismos directos de información y participación, que controlen al poder político y permitan una soberanía real del pueblo. Deberíamos, l@s ciudadan@s, imponer algún tipo de mecanismo de control de la responsabilidad de los políticos,que les obligue a responder ante tod@s sobre las decisiones tomadas en el ejercicio de su cargo, y que contemple las promesas realizadas en campaña como un contrato entre el político y los votantes. Este contrato, al igual que le sucede a un trabajador cuando no cumple con su trabajo, tiene que poder rescindirse cuando el político no lo cumple.
No podemos admitir que un alcalde, o cualquier otro representante del pueblo, tome decisiones que comprometan a varias generaciones de ciudadanos sin consultarles, y sin rendir cuentas ante nadie en cuatro años. ¿Cuándo hemos sido consultados antes de tomar decisiones de gran calibre, sobre sanidad, educación, empleo, impuestos, etc.?

La ciudadanía comienza a defender la idea de que la delegación de poder que se hace en los representantes tiene que limitarse a los asuntos de administración ordinaria y al cumplimiento de sus programas electorales. Todas las grandes decisiones deben ser consultadas a los ciudadanos mediante referendos, consultas populares, plebiscitos, etc.

En definitiva, para que la actual democracia sea real, es necesario reducir el poder de los representantes y devolvérselo a los representados en forma de democracia directa. Para ello necesitamos la creación de una Ley de Responsabilidad Política que sancione los incumplimientos electorales, que garantice un acceso igualitario de todos los partidos a los recursos públicos y a los medios de comunicación, y que permita que los colectivos ciudadanos puedan tener iniciativa directa legislativa y ejecutiva, incluso promoviendo la revocación de mandatos. Es muy factible poner en práctica esta concepción de la democracia real en los municipios, donde el ciudadano tiene percepción directa sobre lo que hacen sus alcaldes y concejales.

Rubén Benayas

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1 comentario

  1. Félix Cienfuegos on

    Vayamos despertando amigos, todos estamos convencidos de que el poder es corrupto, y al mismo tiempo que nada honesto puede resistirse al poder del dinero, es verdad, todos tenemos un precio, todos somos corruptos en potencia.
    Ni las nuevas tecnologías ni nada que dependa del dinero puede ejercer ningún poder contra la corrupción, ellos siempre tendrán más dinero.
    El único arma que podemos utilizar para defendernos es nuestra ética, nuestra propia honestidad y nuestra intolerancia a la injusticia.
    Debemos establecer un máximo común divisor, que sea independiente de nuestras respectivas creencias o situaciones sociales.
    Hemos de tomar conciencia de que lo que se aparte, de ese divisor común, debe ser combatido por todos y en todos los lugares al mismo tiempo.
    Cada uno puede pertenecer al credo o a la religión que quiera o al grupo que quiera pero todos hemos de construir unos principios éticos, unos pilares inamovibles y unas fronteras, que ni siquiera nuestros propios grupos deban sobrepasar.
    Y si eso sucediera, debemos luchar desde dentro para corregir esas desviaciones con todas nuestras fuerzas.
    Quien tiene el poder de organizar un sitio donde esos principios puedan ser recogidos y donde todos con independencia de nuestra naturaleza o sentimiento social pudiéramos votar su aceptación. yo no quiero votar parlamentos, quiero votar principios
    La humanidad en su conjunto es mas inteligente que cuatro desaprensivos.
    Quien tendría el valor de defender esos principios comúnmente aceptados y denunciar su incumplimiento allí donde se produzca.
    Personalmente estoy cansado de esos grupos instituidos y de esos ciegos que dicen defender la justicia pero solo de un bando e ignoran las injusticias del otro.
    Solo un ejemplo quien se atreve a decir que para luchar contra la miseria humana, contra la miseria de los refugiados, contra el hambre y la desnutrición infantil lo primero que hay que eliminar son las guerras.
    Quien se atreva admitir que únicamente con una pequeña parte de lo que nos gastamos en “defensa” armamento de ataque para ayudara a unos a coger la supremacía sobre otros y defender los intereses del poder, se solucionarían todos los problemas de la humanidad.
    Quien admite que la caridad es el mayor enemigo de la justicia y que el único arma eficaz es la denuncia y la intolerancia de la injusticia.
    ¿ALGUIEN TIENE EL PODER SUFICIENTE Y ES CAPAZ DE RECOGER EL TESTIGO?.
    Si no hay nadie aguántense con lo que tienen y dejen de lamentarse

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