¿Qué pasaría si los Bancos españoles en problemas no recibieran ayudas y se les dejara caer?

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Eduardo Garzón Espinosa. Economista.— Desde el estallido de la crisis financiera hemos presenciado cómo muchas entidades bancarias españolas se han visto en serios problemas y cómo el gobierno ha acudido en su ayuda inyectándoles de una u otra forma dinero público. El gobierno ha esgrimido continuamente como argumento la necesidad de no dejar caer a las entidades bancarias para evitar así un colapso financiero que terminaría perjudicándonos más a todos. Pero ¿hasta qué punto es cierto este argumento tan recurrido?

Un banco en problemas es un banco que no puede atender los pagos que tiene comprometidos con otros agentes. Si un banco en problemas no es ayudado con dinero público se verá forzado a caer, a ser liquidado, a desaparecer como entidad. Esto significa que  el banco tendrá que vender todo aquello que posea y que tenga valor y con el dinero recaudado tendrá que devolver los pagos que tenía comprometidos… Pero claro, si el banco se está liquidando es porque no tiene suficiente dinero para abonar todos los pagos que debe, por lo que después de vender sus propiedades dispondrá de menos dinero del que debe pagar. No podrá pagar a todos aquellos a los que le debe dinero, así que algunos se quedaran sin cobrar.

¿Pero quién se quedará sin cobrar? Pues eso lo decide la ley, que se rige por el siguiente criterio: los últimos en cobrar serán aquellos que más riesgo hayan contraído en sus operaciones con el banco, y cobrarán primero aquellos que menos riesgo hayan asumido. Este criterio es muy lógico, porque cuanto mayor riesgo existe más dinero se puede ganar, pero también perder.

Los primeros en asumir pérdidas serán los accionistas. Las acciones son un elemento de inversión con un riesgo elevado que genera mucha rentabilidad. Puesto que sus propietarios han  ganado bastante dinero con este tipo de inversión, se entiende que deben ser  los primeros en asumir pérdidas.

Los segundos en contraer pérdidas serán los propietarios de los bonos subordinados. Esta es una inversión de menor riesgo que las acciones, pero todavía con alto riesgo y alta rentabilidad

Si después de ello todavía quedasen pérdidas por traspasar, los siguientes serían los bonos no garantizados.

En penúltimo lugar se encuentran los depósitos de los clientes. Los propietarios de estos depósitos son los ciudadanos que han depositado sus ahorros, y por lo tanto no han corrido riesgos ni han ganado mucho dinero con esa actividad.

Y ya por último el banco tendrá que pagar a los propietarios de los bonos garantizados. Estos bonos son un elemento de inversión muy seguro (con poco riesgo) que genera muy poca rentabilidad.

La única forma de que el banco de que el banco no pudiese devolver los depósitos a los ahorradores sería si las pérdidas del Banco fuesen tan grandes como para que no pudieran ser absorbidas por los accionistas, por los propietarios de bonos subordinados y por los poseedores de bonos no garantizados.

Saber con total seguridad cuantas pérdidas tienen los bancos españoles es muy difícil. Es difícil porque muchos de los activos bancarios tienen los precios inflados en su contabilidad, y la única forma de conocer con exactitud su precio real sería acudir al mercado a venderlos.

La estimación más pesimista calcula que las pérdidas serían de 300.000 millones (la más optimista es la de la Unión Europea: menos de 100.000 millones de euros y por eso el rescate sería de esa cuantía).

Si el gobierno no ayudase con dinero público a los bancos españoles en problemas estos tendrían que ser liquidados y tendrían enormes pérdidas. Pero las perdidas afectarían a los inversores más arriesgados y nunca a los depositantes. Los ciudadanos podrían recuperar sus ahorros aunque el banco no fuese ayudado por el gobierno. Por lo tanto, ni los ahorradores del Banco ni el Estado tendrían que sufrir las consecuencias de la mala gestión de los bancos.

Los costes los tendrían que asumir los accionistas y los otros inversores más arriesgados. Si tenemos en cuenta que estos inversores son fundamentalmente grandes entidades financieras y grandes empresas, veremos  todavía con mejores ojos que sean estos agentes los que soporten las pérdidas, porque gracias a su tamaño y potencial poseen una gran capacidad para afrontar pérdidas.

Liquidar bancos problemáticos tiene un coste alto, aunque no sea para el Estado o para los ciudadanos. Pero la pregunta  clave es: si el coste hay que sufrirlo de todas formas ¿por qué tienen que padecer todo el coste los ciudadanos corrientes y no padecerlos los inversores  privados —que se arriesgaron, ganaron dinero con ello y que además tienen un colchón económico mucho mayor?

 

http://eduardogarzon.net/?p=367

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