POSGUERRA FRANQUISTA

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España, 1939: dos millones de prisioneros, 500.000 casas derruidas, 183 ciudades gravemente devastadas. En 3 años cerca de 1 millón de muertes violentas, 500.000 exiliados, un ejército de 600.000 soldados, un partido único (Falange Española), una religión de estado (la Católica), un jefe único (el Caudillo). Los salarios han descendido al nivel de 1936. Los grandes propietarios recuperan sus tierras. La Iglesia recupera sus inmensos dominios. Comienza la larga noche del fascismo…

En febrero de 1939 se decretaba la Ley de Responsabilidades Políticas, que permitía procesar a cualquier persona por el simple hecho de haber vivido en zona republicana. Por entonces tienen lugar 250 fusilamientos diarios en Madrid, 150 en Barcelona, 80 en Sevilla. Ha comenzado la destrucción física de los partidos del Frente Popular y de los sindicatos obreros. La feroz represión alcanza también a los partidos democráticos más moderados y a intelectuales de izquierdas o decididamente liberales.

En 1946 existen 150 grandes cárceles en España. Hay todavía unos 200.000 presos, sin contar los que se hallan en libertad vigilada. Decenas de miles de personas que forman parte de siete batallones de trabajo, con una jornada laboral de 7 de la mañana a 11 de la noche, abren carreteras o construyen prisiones. Entre Burgos y Madrid, han trabajado en la vía del ferrocarril 300.000 personas en régimen de libertad vigilada. España entera está en libertad vigilada en esta postguerra. Según datos oficiales, entre 1939 y 1944 se producen 192.684 ejecuciones.

A este pueblo hambriento se le da con el pan el Nuevo Catecismo. Se consideran libertades nefastas la libertad de propaganda o de reunión, porque permiten enseñar el error, propagar el vicio y conspirar contra la Santa Madre Iglesia. Racionado, ahogado por el estraperlo, hambriento, el pueblo es explotado sistemáticamente por los patronos, que añaden a su poder económico el de haber ganado la guerra. Es rojo todo el que no se somete a la tiranía y a la explotación más despiadada. Es rojo peligroso todo el que protesta. Miles de republicanos, huyendo de la represión, se echan al monte, organizando después la resistencia armada. ¿Cuántos focos guerrilleros llegaría a tener España? Es imposible saberlo, fueron muchos. Hubo momentos en que todos los montes tenían partidas.

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