Para quién trabajan nuestros políticos

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“La unión personal” de los bancos y la industria se completa con la “unión personal” de ambas con el gobierno. “Los puestos en los consejos de administración son confiados voluntariamente a personalidades de renombre, así como a antiguos funcionarios del Estado, los cuales pueden proporcionar no pocas facilidades en las relaciones con las autoridades. . . En el consejo de administración de un banco importante hallamos generalmente a un miembro del parlamento o del ayuntamiento de Berlín”.

Así describía Jeidels, uno de los economistas más brillantes del siglo XX, el proceso de fusión de capital que se estaba produciendo en Alemania a principios del pasado siglo. Por medio del crédito y la compra de acciones se producía una unión personal entre la banca y la industria. Directivos de la gran banca pasaban a sentarse en consejo de administración de las grandes empresas y al mismo tiempo estos otorgaban puestos a ex cargos públicos que “facilitaban” la relación con las autoridades.

Este proceso de fusión entre la banca y la industria y de estos con el gobierno se ha extendido hoy por todo el planeta. El caso de España no es una excepción y como en muchos países de nuestro entorno, se ve agravada por la vinculación del Estado con el capital financiero internacional, lo cual además de nuestra democracia socava nuestra independencia.

Conocida por todo el mundo es la relación con el capital financiero norteamericano del actual ministro de economía Luis de Guindos, ex miembro del Consejo Asesor de Lehman Brothers. Menos conocido es que después de ser secretario de Estado de economía con Aznar, fue también miembro del Consejo de Administración de Endesa. Qué duda cabe que entre sus labores actuales están las de “facilitar” la aceptación por parte del gobierno de los recortes y medidas “sugeridas” desde Washington.

Mucho menos conocido es el caso del Secretario de Estado de economía de Felipe González, Guillermo de la Dehesa, funcionario de carrera y actual miembro del consejo del Banco Santander y asesor de Goldman Sach. Seguro que su presencia en el mismo consejo facilitó mucho que la última resolución del consejo de ministros de Zapatero fuera indultar al consejero delegado del Santander Alfredo Sáenz, sentenciado a 3 meses de prisión e inhabilitación por el Tribunal Supremo.

También en el Consejo de Administración del Santander encontramos a la ex ministra del PP Isabel Tocino, que ha pasado también por el Consejo de la norteamericana Siebel Systems.

De vinculación más directa con los centros de poder norteamericanos y europeos nos encontramos con Javier Solana que pasó de los gobiernos responsables de nuestra entrada en la OTAN y la aplicación de los leoninos tratados de Maastricht, a ser Secretario General de la OTAN, presidente del Consejo Europeo y miembro de la Comisión Trilateral de los Rockefeller. También en la misma comisión nos encontramos con la ex ministra de sanidad Trinidad Jiménez, responsable del gasto de millones de euros en vacunas para la gripe A, fabricadas por la farmacéutica presidida por el también miembro de la comisión Donald Rumsfeld. Su sucesora Leire Pajín ha anunciado hace poco que “abandona la política” para trabajar para la Organización Panamericana de Salud, uno de los organismos que defienden los intereses de la farmacéuticas estadounidenses en el mundo.

La lista es interminable: Elena Salgado y José María Aznar en Endesa, empresa que él mismo privatizó en 2004. Zaplana en Telefónica, Piqué en la alemana Vueling, Pedro Solbes en el Barclays Bank y también en Endesa-Enel cuya fusión se produjo siendo él ministro de economía y hacienda. Miguel Sebastián en el BBVA, Felipe González actual consejero de Gas Natural, donde colabora con su ex ministro Narcís Serra, tiene una trayectoria de puestos sólo comparable a la de Rodrigo Rato que desde que fue ministro de economía con el PP hasta arruinar a Bankia ha pasado por el FMI y el banco Santander. Pero Rato no es el único político que se ha sentado en el consejo de Bankia. Entre los 33 consejeros imputados en el caso por las presuntas estafas cometidas desde esta entidad se encuentran Jorge Gómez y José María de la Riva del  PSOE y José Antonio Moral Santín de IU.

Ni que decir tiene que por cada uno de estos puestos nuestros ex cargos públicos cobran cientos de miles de euros, a fin de facilitar su trabajo. Un trabajo que, cada vez de forma más evidente, se muestra como gestión de los intereses de las grandes empresas nacionales e internacionales en nuestro país a costa de nuestra democracia y nuestras condiciones de vida.

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