Organización asamblearia tradicional en el ámbito rural. El caso de los Concejos Abiertos

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Daniel Boyano Sotillo. Colectivo El Huerto del Pozo.http://elhuertodelpozo.blogspot.com.es/

-¿Qué es el Concejo Abierto?

Se denominan Concejos Abiertos a la realización de asambleas por parte de los vecinos y vecinas, donde se trabaja el autogobierno y se toman las decisiones sobre el patrimonio y sobre las cuestiones que afectan a la comunidad. En otras  palabras, los Concejos Abiertos son verdaderos ejemplos de democracia real participativa, son escuelas políticas de base autogestionadas por la vecindad donde la mujer tenía derecho a voto (varios siglos antes de que el Estado Español, y otros estados lo permitieran). Las decisiones más importantes sobre sus bienes vitales (montes, agua, caminos…) se tomaban  oyendo la voz de toda la vecindad sin excepción.

El Concejo Abierto  no trataba solo de satisfacer las necesidades materiales de una determinada localidad, sino que también las necesidades humanas psicosociales, de tipo inmaterial, la de apego, identidad, afecto, compañía y cariño, de generosidad y servicio desinteresado, hoy casi por completo desaparecidas.

-Funcionamiento del Concejo Abierto

En los Concejos Abiertos, no había representantes, y son una forma de asamblea vecinal y popular cuya existencia hay que buscarla en la alta Edad Media, manteniendo una continuidad histórica de más de diez siglos. Podemos asegurar que era muy amplio el comunal en los siglos pasados, esto es, el conjunto de recursos y patrimonio (cuentos, canciones, recetas grastronómicas, sierras, molinos, hornos, bueyes, acequias de riego, coutos…) que desde sus orígenes eran administrados por las y los vecinos de los pueblos por medio del Concejo Abierto, ya que a la vecindad pertenecían. Si ese es nuestro pasado, perfectamente conocedor de su entorno, ése mismo ha de ser nuestro futuro, si bien adaptado a la realidad contemporánea.

Escasas son las reseñas de cómo estaba conformado el comunal, aunque si se puede hacer un acercamiento donde predominaba un monte en mosaico, coexistiendo áreas de preferente uso agrícola frente a otras de uso forestal y pasto, resultado de un equilibrado manejo silvo pastoril.  La administración del monte comunal mediante Concejo Abierto se realizaba con un alto grado de eficiencia ecológica y de sustentabilidad de los ecosistemas lo que le otorgaba un indudable valor social, cultural, ambiental y paisajística. Se trabaja a favor de la naturaleza y no en su contra para que proporcionara lo que se necesitaba para mantener la vida, con un menor esfuerzo y sin provocar daños, al replicar sus procesos naturales, adaptándolos a las necesidades humanas.   Así mismo, la base de su funcionamiento consiste en que  lo que resulta beneficioso a nivel grupal y ambiental también lo era a nivel individual y viceversa.

-El Concejo Abierto vive.

En la actualidad pervive esta forma de estructura social en un destacado número de pueblos y aldeas, donde el toque de la campana, el famoso toque a concejo, era y es la llamada que alarma a la vecindad para que una persona por vivienda vaya a  reunirse y tomar decisiones en lo referido al patrimonio común o comunal llegando a acuerdos, al tener un gobierno local propio y autónomo organizado de forma asamblearia. Una de las tareas del Concejo Abierto eran y son trabajos comunitarios de raíz democrática, que se ejecutan mediante las Hacenderas o Facenderas, palabra derivada del latín “facienda” (lo que ha de hacerse) y que se refiere al trabajo al que debe acudir todo el vecindario por ser de utilidad común. Las facenderas son el pueblo en acción para realizar una labor común, en un terreno común, con un beneficio común.

Otra competencia del Concejo Abierto era mantener la relación humana entre la vecindad mediante Concejos Extraordinarios, poniendo fin a los enfrentamientos y reconciliando a quienes hubieran tenido desavenencias. Se solucionaban los conflictos simplemente hablando mediante el autogobierno de los iguales, sin dominadores ni dominados. En Terroso, contaba el vecino Santiago “Era como un apoyo de unos con otros, aunque se llevasen mal, se llegaba al concejo, hay que hacer esto, y se acababan las rencillas. Incluso había Concejos que se desarrollaban entre dos pueblos”

En el mundo concejil de la aldea se encuentran algunos de los ingredientes claves para el sustento de la cultura popular. El pueblo o aldea, en los siglos de máximo esplendor del Concejo Abierto, era creador de cultura, no consumidor, y el humano medio no solía ser, como ocurre ahora, un sencillo espectador, si no que mostraba sus habilidades al resto para que todas las personas pudieran deleitarse.

Partiendo de esta crisis actual, entiendo crisis como cambio, principalmente moral, base para el resto de transformaciones, la vuelta al Concejo Abierto basado en las tierras comunales, pretende poner en valor dichas formas ancestrales de entender y afrontar la vida imitando a la naturaleza y la colectividad donde la economía era un simple subsistema de la ecología local.

Estas personas tenían y tienen presente que al cultivar y recolectar  nos hacemos más humanos, ya que se requiere una secuencia lógica, pensar con retrospectiva y perspectiva teniendo en cuenta el funcionamiento de la naturaleza. Entendiendo de esta manera que la tierra no tiene propiedad, es decir, la tierra no es para quién que la trabaja, quizás solo sus productos, pero siempre bajo la base del respeto y la armonía ambiental.

El Concejo Abierto cuidaba del abastecimiento de la población, buscando proveedores fiables de lo que su tierra no producía y, sobre todo, fomentando tales o cuales cultivos y ganados para que lo básico fuera suficiente en el plano local. Así mismo, regulaba la circulación de bienes prohibiendo la saca de lo que no era excedentario y estimulado la importación de unos pocos productos que fuesen escasos, lo que expresa la soberanía del pueblo o aldea en el ámbito económico. Además existía una mayor equidad social y menos desigualdades económicas ya que el dinero y la propiedad privada eran prácticamente inexistentes.

El Concejo Abierto permitía, y en algunos casos todavía permite, mantener la igualdad dentro de un pueblo determinado e impedía que unas personas contaran con más recursos que otras, por ejemplo, en ocasiones estaba limitado el número de cabezas de ovejas que un vecino o vecina podía tener si se consideraba que el couto no iba a poder proporcionar suficiente alimento para las nuevas ovejas. Otro ejemplo era la gestión comunal del agua en base a la demanda y a las hectáreas totales que hubiera que regar dejando un número de horas similar a cada familia.

Pero de los  coutos, sierras,tierras y otros espacios comunales no solo se obtenía pasto, si no que existía un vasto conocimiento sobre plantas medicinales que en sus huertas y montañas crecían y les servían como preventivos o para recuperarse de afecciones menores como contaba una vecina de Sanabria “la mejor farmacia es el huerto y el monte”.

Era una sociedad de base orgánica, funcionando el ciclo de la materia mediante la base energética solar en la que se asentaban. La absorción de dicha energía y su conversión a través de la fotosíntesis en alimento o energía secundaria solo era viable mediante convertidores biológicos, es decir, las plantas, ya fueran silvestres o cultivadas. Cada parcela agraria formaba parte de un flujo cerrado de energía y materiales, con elevado grado de autosuficiencia productiva y con escasos intercambios con el exterior. En otras palabras se imitaba los procesos de la naturaleza de ciclo cerrado donde no existe la sobrexplotación ni residuos, porque si no este ciclo colapsaría. Su base central es que no se puede sacar más de la naturaleza que su tasa de renovación, no se puede introducir más residuos en la naturaleza que su capacidad para asimilarlos. El Concejo Abierto era un ejemplo de democracia directa popular donde todas las personas que lo componían tenían claro que vivían en un pequeño ciclo cerrado de la ecología donde todo recurso consumido se transforma en una nueva materia prima para alimentar distintos procesos.

En estos microsistemas productivos  si falla uno de estos módulos no colapsa todo el sistema en su totalidad ya que son independientes y casi autosuficientes, es decir, todo lo contrario al sistema agroindustrial global actual donde si falla uno de sus componentes colapsa todo el sistema y se producen hambrunas como las de 2007.

-Conclusiones

Hoy los Montes Vecinales en Mano Común están en el centro del debate por los beneficios derivados de las instalaciones eólicas,  las reforestaciones efectuados en ellos, los aprovechamientos cinegéticos  y micológicos,.. pero especialmente porque los vecinos y vecinas se consideran dueños de unas propiedades adquiridas y protegidas con gran esfuerzo por sus padres y madres, abuelos y abuelas o tatarabuelos y tatarabuelas.

Queda claro que la cooperación entre las personas y la naturaleza es pieza clave, y garantiza, éxito en cualquier proyecto, siendo lo más importante aprovechar los procesos naturales de la tierra manteniendo su equilibrio originario al introducir al ser humano. Se necesita recuperar los valores ancestrales antes de que desaparezcan y retornar a los ritmos de vida agrícolas equilibrados prefijados por la naturaleza.

Desde mediados del siglo pasado, el concepto de sostenibilidad ambiental ha cambiado, al igual que los procesos participativos, de ahí la puesta en valor del concejo abierto y el comunal en los últimos años, y es que los actos de cooperación local y ayuda mutua rejuvenecen en momentos de gran necesidad como es este donde el Estado de Bienestar está dando sus últimos coletazos(6).

Si se ha conservado el Concejo Abierto en muchas regiones es porque la gente que vivía de ellos los defendió en la medida en que tuvo fuerzas para hacerlo. No son residuos arcaicos que se han conservado en zonas apartadas y de montaña que no ofrecen ningún interés por haberse quedado al margen del progreso, como uno pudiera tal vez pensar a priori sino potenciales inspiradores del cambio que, juntos/as hemos de construir.

*El artículo está redactado en pasado y presente ya que hay aspectos del Concejo Abierto que perviven.

Bibliografía. Para saber más

Documental audiovisual La Herencia del comunal. Daniel Boyano Sotillo. Producida por El Huerto del Pozo. 2014

El comunal en el Noroeste de la Península Ibérica. Caso de Sanabria. Daniel Boyano Sotillo. Colectivo El Huerto del Pozo 2013.    http://elhuertodelpozo.blogspot.com.es/2013/10/el-comunal-en-el-noroeste-de-la.html

Naturaleza, ruralidad y civilización.Félix Rodrigo Mora. Editorial Brulot. 2008

Democracia directa municipal, concejos y cabildos abiertos. Enrique Orduña. Editorial Civitas, 1994.

 Tierra y sociedad en Castilla: Señores “poderosos” y campesinos en la España del siglo XVI, David E. Vassberg. Editorial Crítica, 1986.

 concejo WEB

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