¿Nos gobierna un grupo de trileros?

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“Dame el control de la moneda de un país y no me importará quién hace las leyes” (Rothschild)

 

Estamos en manos de unos políticos que presumen de gobernar en beneficio de las pequeñas empresas y autónomos, pero en realidad actúan como los trileros de las ferias: enseñando la bolita para engatusar al personal y luego estafarles. Se nos han presentado el decreto de pago a proveedores como una medida de apoyo a la pequeña empresa, cuando en realidad está destinado a satisfacer la demanda de las grandes empresas. Veamos a continuación por qué:

—Los ayuntamientos recibirán créditos para satisfacer los pagos a proveedores, los cuales supondrán unos intereses añadidos a la deuda de los municipios. Será un negocio redondo para los bancos, que recibieron dinero del BCE al 1% y lo prestan a nuestros ayuntamientos al 5%.

—Este decreto obliga a los ayuntamientos a un plan de ajuste que facilitará la reducción de servicios, la subida de tasas y la eliminación de empresas públicas, con los consiguientes despidos.

—El Decreto 19/2012 de liberalización de horarios comerciales es una reivindicación largamente reclamada por la Asociación de Grandes Almacenes. Las grandes superficies ahora podrán, gracias a la nueva reforma laboral, modificar los horarios y condiciones de trabajo, mientras que los pequeños comerciantes, que no se pueden permitir contratar personal, no podrán compatibilizar su vida familiar y laboral.

—La subida del IVA significará la puntilla para muchos pequeños comercios, en especial para aquéllos cuyos productos han pasado del 8% al 21%. Estos comerciantes se encontrarán ante una disyuntiva diabólica: si incluyen la subida en los precios, perderán clientes; si la asumen, perderán beneficios. Esta decisión no tendrá las mismas consecuencias en las grandes cadenas de distribución, pues pueden compensar la subida del IVA a través de la reducción de costes laborales facilitados por la ya mencionada reforma laboral.

En conclusión, este tipo de decisiones provocará el cierre de miles de pequeñas empresas, como ya ha ocurrido en Portugal (donde el año pasado cerraron alrededor de 80.000 establecimientos) o en Atenas (donde hay barrios enteros con sus tiendas cerradas). Está claro que estos políticos legislan en contra de las pequeñas empresas y a favor de una oligarquía empresarial y financiera con sus intereses transnacionalizados.

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