No me ha dolido

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El día de la huelga fui golpeado por la espalda por un policía nacional en una carga realizada en Alcorcón. Todo sucedió muy deprisa; de repente, la policía nacional, incluidos efectivos de paisano con porras extensibles metálicas (prohibidas desde hace años), nos empezó a pegar a unos cuantos vecinos y vecinas que estábamos allí informando y protestando por el futuro al que nos acorralan. La acción fue extremadamente violenta y sin justificación alguna; muchos fuimos zarandeados, empujados al suelo, golpeados y agredidos por unos policías que están implicados en los mismos problemas que el resto del pueblo.

A mi me golpearon cuando manifestaba mi indignación por el futuro que están preparando para nuestros hijos (y para los suyos); me hicieron un corte en la cabeza por el que sangré hasta mi traslado al hospital, pero la realidad es que nos pegaban a todos. Hay muchas personas a las que también rompieron dedos o luxaron o amorataron por todo el cuerpo, pero hubieran herido a cualquiera. Cada golpe que nos daban se lo estaban dando a cualquiera, sin contemplaciones, a todo el pueblo. Nos golpearon, y lo seguirán haciendo, pero hay que decirles que no nos ha dolido; que curaremos las heridas y volveremos; que con golpes no nos van a parar; que también son pueblo (aunque parece que sólo cuando se quitan el uniforme).

Basta de agresiones policiales. Que se depuren responsabilidades. Que no vuelva a ocurrir algo parecido en Alcorcón. Que sepan que duelen más los fraudes que sus golpes, y que así no nos van a parar.

El Grapas

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1 comentario

  1. Respeto tu opinión sobre la policía, pero pienso que no se les puede considerar trabajadores, por lo tanto no tienen los mismos problemas que nosotros, ellos sirven al “Régimen”, son su brazo armado, son el ejército de nuestros opresores.
    En la actualidad el pueblo lucha contra el sistema opresor con acciones y movilizaciones pacíficas, pero en la medida que causen problemas al régimen éste utilizará esas fuerzas represoras con mayor contundencia.
    En el futuro, un desenlace que no deseamos, es que el pueblo armado hasta los dientes derrote por la fuerza a ese ejército.
    Ninguna compasión por los maderos, veremos si son tan valientes cuando llegue nuestro día.

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