Más de 4 millones de personas en España carecen de calefacción en sus hogares

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POBREZA ENERGÉTICA

Errebe.- Según la Asociación de Ciencias Ambientales, puede decirse que un hogar está en situación de pobreza energética cuando es incapaz de hacer frente al pago de una cantidad de servicios de la energía (electricidad, gas…) suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva
de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda.

POBREZA ENERGETICALas causas que generan esta precariedad energética son diversas: bajos ingresos del hogar, calidad insuficiente de la
vivienda, precios elevados de la energía, precios elevados de la vivienda, etc. Sus consecuencias en el bienestar son también variadas: temperaturas de la vivienda inadecuadas, incidencias sobre la salud física y mental (incluyendo mortalidad prematura de ancianos), riesgo de endeudamiento y desconexión del suministro, degradación de los edificios, despilfarro de energía, emisiones, etc.
A pesar de los mensajes optimistas que se lanzan desde el gobierno de recuperación económica, la realidad y los datos son tozudos, si nos ceñimos a los datos de la economía real. En España mueren al año unas 2.300 personas debido a situaciones derivadas de la ausencia de calefacción en sus hogares. Esta cifra es muy superior por ejemplo a los fallecidos anualmente en accidente de tráfico.

Las cifras indican que 4,2 millones de personas se encuentran en situación de pobreza energética. Estas personas carecen
de cualquier tipo de protección legislativa o pública, y su indefensión frente a los cortes de suministro es absoluta. En la
mayoría de estos casos el problema es o comer o calentar la vivienda.

En la mitad de los países de la Unión Europea, durante los meses más fríos del año, existe la llamada tregua invernal, en la que se protege a los consumidores con tarifas reducidas y adaptadas a los ingresos familiares.

Aunque la pobreza energética se suele asociar a la calefacción, lo cierto es que se determina también en base a otros usos
domésticos como iluminación, agua caliente, frigorífico y cocina.

Esta insuficiencia, que sufre más de un 10% de la población en silencio, tiene graves consecuencias en la salud física y mental, provocando graves perjuicios y situaciones de subdesarrollo en nuestra sociedad.

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