Mariano Rajoy, récord histórico en demolición de un Estado Social

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Rosa María Artal (éste es un extracto, artículo completo en attac.es).- Quienes acusan a Mariano Rajoy de ser tonto, decir insensateces o “no 13-02-25bunke WEBhaber tomado la medicación”, confunden conceptos con tierna ingenuidad. Mariano Rajoy sabe perfectamente lo que hace: lo que se propuso, ha conseguido destruir el Estado social y el modelo de convivencia que teníamos, en apenas dos años y medio.

En el último Consejo de Ministros, el 5 de Julio, el gobierno llegó al colmo del abuso del Decreto Ley al aprobar de golpe decenas de medidas sin pasar por el Congreso. El Decreto Ley está previsto, según la Constitución, solo para casos de “extraordinaria y urgente necesidad”. Pero el equipo de Rajoy lo ha usado con profusión hasta llegar a este macropaquete de 172 páginas del BOE. Entre el sinfín de medidas, hay algunas de tan extrema y perentoria necesidad como privatizar el Registro Civil. Y casi nadie se ha inmutado, eso es más alarmante aún. Algunos sí, calificando los hechos de escándalo democrático”. Lo es.

Curiosamente, mientras leía esta noticia, los informativos irrumpieron con la vomitona propagandística de Rajoy en FAES que los medios compraban sin rechistar. Vivimos, con su gestión, en el mejor de los mundos. La sanidad es hoy más universal que nunca. No ha acabado con el Estado del Bienestar, sino que lo ha potenciado. Más aún, en España, gracias a él, disponemos de uno como no lo tiene casi nadie en el mundo. A Rajoy no le importa pasar ni por tonto ni por mentiroso -lo revierte  a su favor-, sabe a quién dirige sus palabras. Con asegurar los votos precisos para ganar, el resto no cuenta. Nada, ni nadie cuentan, solo sus fines y los de los suyos. Y eso lo viene cumpliendo con la máxima eficacia. Inigualable.

La demolición del sistema social en el que vivíamos ha sido sistemática, programada e inapelable. La primera gran andanada se produjo con la Reforma Laboral. Un año después 691.700 personas habían engrosado el paro y se habían destruido 850.500 puestos de trabajo, según la Encuesta de Población Activa (EPA). El número de personas ocupadas se había precipitado a mínimos, al nivel de 2002. Y así siguió. Todavía padecemos hoy más paro que cuando Rajoy llegó al poder, pero el gran objetivo se ha cumplido: todo el trabajo en España se ha degradado y ya es  “competitivo”, ya proporciona los beneficios necesarios a quien los tiene que tener. Somos la mano de obra barata, tirada, que ya ha descendido a rivalizar con la de los países en desarrollo. Es suprimir derechos laborales, regalar el despido y rebajar los sueldos como no suele tolerarse. Por mucho que quieran creer a Rajoy, todos cuantos hoy cobran menos que hace 4 ó 5 años mantendrán siquiera alguna duda. Un titular encantador resumía la paradoja: “Los salarios vuelven a bajar en el primer trimestre [2014] pese a la recuperación”. Sí, y los ricos son cada vez más ricos, sorprendente ¿eh?

Temporales y por horas ¿quién organiza así su vida? Trabajar ya no da para vivir, ya no saca de la pobreza. Por algo nos encontramos con la aberración de tener a un tercio de los niños españoles con necesidades incluso alimenticias. ¿Cómo se atreve a presumir de nada Rajoy? ¿Cómo se atreven a amparar los medios sus mentiras no aportando los datos completos?

El siguiente paso fue empezar a desmontar la sanidad y la educación públicas. 28.500 empleos ha perdido la sanidad española. 24.000 profesores en los colegios, 8.000 en las universidades públicas.  Cifras récord, desconocidas en España, y solo entendibles si nos hubieran caído encima miles de obuses.  Así ha sido. El copago en dependencia crece un 68%… desde la crisis, nos vuelve a contar una noticia. No, todos los repagos parten de Ana Mato, otra de las ejecutoras de Rajoy. Los mismos que han llevado a pensionistas y parados a tener serios problemas para re-pagar medicamentos y por tanto se ven privados de elementos esenciales para su salud. Para dos años y medio de labor, no se puede pedir más.

El PP que comanda Rajoy reúne una explosiva amalgama: derecha aguda e integrismo religioso, una falta de escrúpulos de dejar atónitos, ultraliberales en lo económico y con acentuadas dosis de populismo y manipulación. Él, ellos, saben lo que hacen. Reconstruir lo devastado por Rajoy será muy costoso. Añadamos las privatizaciones y ventas de saldo de cuanto era nuestro o el insostenible palo asestado a la investigación, al futuro, al modelo de país. ¿Se atreverá a alguna “reforma” más para que nadie, a través de “sorpresas” en las elecciones, tuerza la misión que parece creer le ha reservado la Historia?

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