¿Qué es la nueva política? Parte II

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(Parte I de este artículo publicado en el número anterior de Ágora. También en agora-alcorcon.org)

Noel Fernández.- En el anterior artículo terminábamos con la siguiente cuestión: ¿realmente sobrevivieron las prácticas democráticas del 15M dentro de la ola institucional impulsada por Podemos? No han sido pocos lectores que me respondían a esta cuestión con un NO rotundo. Supongo que los hechos hablan por sí solos.

En Vista Alegre Podemos se constituye como un partido al uso, casi sin mecanismos democráticos que puedan articularlo de abajo a arriba. El argumento principal se centraba en el ciclo electoral y la necesidad de poder tomar decisiones rápidas, acertadas y eficaces. La teoría de la urgencia, la ventana de oportunidad, la búsqueda de la centralidad, no dejaban demasiado espacio para otra articulación diferente. Aunque, si bien es cierto, que la participación través de ágora voting (plataforma heredada del 15M) abría el espacio democrático al más allá ciudadano, la disputa interna se daba en términos competencia desigual, jugándose en los medios de masas. No era tanto buscar el acuerdo o la conciliación de la postura (propio del 15M), como la victoria de la hipótesis política a toda costa. Ello generó disputas internas de competencia de poder, que aún hoy se mantienen y juegan en la deriva del partido.

Esta tendencia se puede explicar ya que, los mecanismo y normas autoimpuestas en Vista Alegre, no se han utilizado para resolver las discrepancias internas, si bien no pocas veces se han obviado. Las dimisiones de diferentes consejos ciudadanos, amenazas de gestoras o los desacuerdos filtrados como ataques en prensa, evidencian la ineficacia o falta de espacios de diálogos o mecanismo de acuerdo democrático y control del poder. Lo que ha provocado dinámicas políticas que han salpicado a toda esa ola institucional llamada del Cambio. El ejemplo concreto y conocido en la Comunidad de Madrid es el sacado a la luz, por diversos diarios de tirada nacional, tras la dimisión de 9 consejeros y el Secretario de Organización.

Las narrativas de los diarios apuntaban a juegos políticos para conseguir determinadas posiciones dentro de la amalgama del Cambio. Maniobras que influyeron en generar disputas, conflictos y tensiones entre las organizaciones (incluido Podemos) que componían las candidaturas de pueblos tan significativos como Aranjuez, Rivas o Alcorcón en la que el Consejo Ciudadano finalmente decidió abandonar por “irregularidades en el proceso”, como se explica en un comunicado. Pero estas dinámicas se esparcen por todo el Estado. En comunidades como Euskadi y Galicia o provincias como Salamanca también se han conocidos casos parecidos. En fin, los hechos hablan por sí solos. A partir de estas reflexiones, quizás lo que nos tendríamos que preguntar es: ¿cómo tendríamos que definir la nueva política y cuáles serían sus prácticas concretas?

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