La guerra de Occidente contra Rusia

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Yo soy vuestro padre WEBHedelberto López Blanch.- Después del triunfo del referendo en Crimea con un 96,7 % de los electores a favor de integrar la estratégica península a la Federación Rusa, se han fortalecido las posiciones que defendía Moscú ante la intromisión de occidente en los asuntos internos de Kiev que provocaron el golpe de Estado contra el gobierno legítimo del presidente Viktor Yanukovich.

Fuentes oficiales de Washington han reconocido que gastaron 5.000 millones de dólares para provocar el desorden en Ucrania con el apoyo de varios países occidentales europeos y de una fuerte campaña en los medios de comunicación cuyo objetivo era satanizar al gobierno de Yanukovich, cambiar la dirección de ese Estado a su favor y ubicar bases militares en Ucrania, cerca de la frontera con Rusia.

Al no poder controlar Crimen donde se asienta la estratégica flota naval rusa y cuya península es una puerta principal de entrada hacia ese país, Washington apuesta por imponer sanciones económicas al gigante europeo que podrían traer graves consecuencias para Europa y hasta para Estados Unidos.

El más afectado en este contendio será el gobierno ultraderechista que tomó el poder en Ucrania pues ese país depende directamente del gas de Moscú para mantener la economía, además de que varias compañías ucranianas son propiedad de ciudadanos rusos.

De un golpe, el acuerdo con el FMI recortará los fondos asignados a la educación, devaluará la moneda, elevará los precios de los bienes importados, incluyendo el gas ruso, y dejará los activos ucranianos disponibles para que sean controlados por las corporaciones occidentales. Claro, eso contando que Moscú no corte los suministros de combustible.

Tres de los cuatro gasoductos que conectan a Rusia con Europa Occidental pasan por Ucrania y transportan hacia ese destino el 80 % del combustible.

Esta es un arma económica letal si Rusia la utiliza contra casi toda Europa Occidental, aunque como es lógico también ella resultaría afectada al no poder contar con esa entrada de divisas.

Pero no olvidemos que Rusia pertenece al Grupo BRICS junto a China, India, Brasil y Sudáfrica cuyos dos primeros necesitan cantidades de combustible para su continuo desarrollo y podrían ser una solución a medio plazo para colocar el gas.

Esos países ya realizan transacciones millonarias con la utilización de sus monedas nacionales, las cuales se profundizarían con las posibles sanciones de Occidente contra Rusia.

El economista John Williams, fundador del proyecto “Estadísticas Gubernamentales a la Sombra” significó que si Rusia se deshace de los dólares, “provocaría un colapso no solo en los mercados financieros, sino en todo el estilo de vida de los norteamericanos…”

Pero en un análisis global, no se puede obviar que las economías de Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea están entrelazadas por comercio, negocios e inversiones.

En 2013, el comercio entre los vecinos llegó a un valor de 140.000 millones de euros. Europa importa una tercera parte de sus necesidades de gas natural procedente de ese país, mientras Rusia también es dependiente del comercio con la UE.

En conclusión, a ninguno de los involucrados en este conflicto, provocado por las naciones occidentales capitalistas encabezadas por Estados Unidos, les conviene una guerra económica que provocaría una profundización de la aún no resuelta crisis económica mundial.

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