La cuesta de Septiembre y la vuelta al cole

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RB.-El inicio del curso escolar 2013-2014, ya se deja ver a la vuelta de la esquina, marcado un año más por los drásticos recortes de las diversas administraciones en educación y por el descomunal gasto que supone para las economías familiares la utilización de un servicio público básico.

El final del curso anterior (2012-2013) ya vino marcado por la aprobación en el Parlamento de la nueva ley de Educación, LOMCE,  que en síntesis supone una vía para la futura privatización de la educación y la aplicación de las doctrinas del liberalismo para las que todo derecho social conlleva gastos, que los beneficiarios deben de hacer frente, como si no fuera suficiente la aportación vía impuestos.

El pasado curso se despidió con malas perspectivas, como son el incremento desproporcionado de las tasas de la enseñanza universitaria, la drástica reducción de las becas justificadas con la “exigencia del rendimiento académico”, el fomento y apoyo decidido de la enseñanza concertada frente a la pública, la desaparición de la participación democrática en los centros educativos,  la segregación en cuanto a sexo en las aulas o la inclusión de la religión como materia evaluable, entre otras. A todo esto se debe sumar el despido de miles de trabajadores del sistema educativo, el aumento de horas lectivas del profesorado y aumento del número de alumnos por aula. Un auténtico despropósito.

Según la Oficina de Consumidores y Usuarios (OCU), solo el gasto medio por alumno en edad escolar para el nuevo curso que comienza, será de 1.874 €.Otro dato, estudiar una carrera en una universidad pública de la Comunidad de Madrid costará de media 300 € más que el curso anterior, lo que sitúa la subida de las tasas en dos años en el 65,5%. En un contexto social como el actual, de desempleo, de explotación y precariedad laboral, de escasez de ayudas públicas, la situación se presenta dificilísima para muchas familias.

Si en una sociedad verdaderamente avanzada, la educación es el pilar central sobre el que se sustenta el progreso social, en nuestro país ese presunto progreso cuando menos produce risas. La educación como ya sucede con la sanidad o la dependencia, o el acceso a la vivienda va camino de ser un ámbito exclusivo para élites con economías solventes. La tendencia es, que la gente no tenga acceso a la educación sobre todo en ciclos superiores por causas económicas, lo cual supone un enorme retroceso social, comparable al que se vivía en tiempos de la dictadura. Introducir variables económicas en la educación, vulnera su garantía constitucional, y ataca de frente a la garantía de este derecho en igualdad de oportunidades para todos.

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