La crisis económica expulsa a los inmigrantes hacia su país de origen

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V.H. Ospina.- Los datos del paro indican que en España hay en torno a 6 millones de personas desempleadas,  que supone que un 25% de la población en edad trabajar no encuentra trabajo. Pero si se comparan estas cifras con la población inmigrante, se observa que el desempleo en este colectivo es mucho mayor, 16 puntos porcentuales más: un 36,53%. Actualmente, en España hay 5.118.112 de inmigrantes, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Teniendo en cuenta que un 80% están en edad de trabajar, se concluye que 1.495.717 de inmigrantes  están desempleados. Esta cantidad varía según por zonas geográficas. En Cataluña, por ejemplo, la tasa de desempleo en la población inmigrantes es el doble que la de la población autóctona, un 40,6 frente a un 20,7%. Una situación que ha desembocado en que muchos tengan que volver a su país de origen, que ha supuesto que la población se haya reducido  por primera vez desde que se contabilizan registros. 

En el informe ‘Perspectivas Económicas Mundiales’, el Banco Mundial explicaba que la crisis económica está obligando a los inmigrantes a retornar a su país de origen. Los últimos datos presentados del INE constatan esta tesis. Respecto al 2011, en 2012 se produjo un descenso de 117.918 extranjeros residentes, una caída del 2,3%. Una tendencia que en los últimos años está  siendo más notoria por la prolongación de la crisis. Las caídas más acentuadas se han producido dentro de la población rumana, con 25.848 inmigrantes menos al final de 2012. Notable es el descenso de los inmigrantes procedentes de Latinoamérica: 76.576 han regresado a sus hogares, es decir, un 65,33% del total. Ecuador, Bolivia y Colombia sobresalen por delante de Brasil, Argentina, Perú y República Dominicana.

Menos extranjeros, aulas más vacías. En el curso 2012-2013 se registró una bajada de 26.000 estudiantes en las aulas españolas, de 781.000 a 751.000. El descenso se produjo en los ciclos de educación primaria y secundaria. No ha ayudado tampoco los recortes en educación, principalmente en aquellos fondos destinados a clases de refuerzo a estudiantes con un nivel educativo menos desarrollado.

Si la crisis es dura, lo es más para los extranjeros. Amparo González Ferrer, socióloga de la inmigración, detalla una serie de razones que da pie a esta afirmación. Un factor clave explicativo es la debilidad redes sociales y familiares de apoyo, algo con lo que sí cuentan los desempleados autóctonos. Tampoco ayuda que su actividad laboral se concentrara en los sectores  más castigados por la crisis, el de los servicios y la construcción, según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal, (SEPE). González Ferrer también apunta la fragilidad legal en la que se encuentran y, aunque siempre difícil de precisar, la discriminación. Tampoco está ayudando la política de exclusión del sistema sanitario de los inmigrantes en situación irregular del gobierno de Rajoy. Una medida que ha sido tachada del “apartheid sanitario” por los propios profesionales médicos.

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