La ciencia española: una historia de improvisación y abandono

0

 

Cuando se realiza un viaje a través de la historia reciente de la ciencia española se comprende mejor como ésta ha sido sistemáticamente ninguneada por la clase dirigente de nuestro país. En los años 80 del siglo XX, coincidiendo con la entrada de dinero desde Europa tras la incorporación de España al Mercado Común (actual UE), llegaron ayudas al sistema I+D español. Se concedieron becas para la formación de investigadores, se construyeron nuevas instalaciones y se dotaron con nuevas infraestructuras algunos centros de investigación. La inversión en I+D empezó a acercase lentamente al 1% del PIB, todavía lejos del 2% que poseían países de fortaleza económica similar a la española. Pero la profunda crisis acaecidaa mediados de los años 90 demostró que se estaba ante un espejismo: la inversión en I+D se redujo significativamente. Se volvía a demostrar que la I+D no es una apuesta hacia la economía basada en la innovación, sino un lugar donde acudir únicamente cuando la economía deja de languidecer.

Enterrando la ciencia

Simbólico entierro de la ciencia durante la Noche de los Investigadores. Daniel Rozas

Y es que España basa el florecimiento de su economía en el sector servicios (más del 60%), y en los últimos años en el ladrillo. Durante la época de la burbuja inmobiliaria se   inyectó dinero al sistema de I+D, lo que permitió soñar con la convergencia con Europa en I+D. Fue la época en la que Zapatero

aseguró que el sistema científico debía situarse junto al de los países más desarrollados, y para ello se debían incorporarse 50.000 investigadores más; era la época del cambio de sistema productivo. Pero volvió a repetirse la historia: la burbuja explotó y todos estos planes fueron enterrados en un cajón. Países como Alemania o Francia apostaron en plena crisis por la educación y la I+D, pero España les volvió la espalda, demostrando que nuestro país basa su economía en la especulación y en los vaivenes de los mercados exteriores. La producción industrial se ha desmoronado y los científicos e innovadores marchan al extranjero a enriquecer aún más a países que entienden cómo se produce la riqueza. Para esos países la I+D no es un capricho, entienden que es una necesidad para su desarrollo.

Desde el año 2009 estamos asistiendo al desmantelamiento del sistema innovador generado en los últimos 30 años: la inversión en I+D ha caído hasta un rácano 0.56% del PIB, ni la Ley de la Ciencia, ni la Agencia de Investigación arrancan por falta de fondos, muchos proyectos se han paralizado, se producen despidos masivos de investigadores (el 12% de los trabajadores del CSIC) y la edad media de las plantillas se coloca por encima de los 50 años. Y todo ello por cantidades que no se soportan comparaciones: el presupuesto necesario para mantener un año el CSIC equivale a 30 kilómetros de línea de AVE y es una cantidad menor de lo que gasta el estado en asesores durante un año. La retirada de las inversiones en I+D están llevando al sistema científico al borde del colapso. Es por ello por lo que en estos días estamos asistiendo a movilizaciones de científicos, para evitar que el sistema colapse, para que se apueste por la I+D como modelo para abandonar la crisis en vez de volver a apostar por ese ladrillo que ha sumido a tanta gente en la pobreza.

Comments

comments

Share.

Leave A Reply