Hoy me toca tocarme: sobre la masturbación femenina

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¿Por qué escribir sobre la masturbación femenina en un periódico, por muy 8 de marzo que sea? ¿Qué sentido tiene hablar de algo tan íntimo, tan perteneciente a la esfera privada? Esperamos haber dado cuenta de la importancia de esta cuestión a lo largo del artículo.

 

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Sara Álvarez Pérez.— El deseo sexual surge en la adolescencia. Por ello, para hablar de la masturbación me remontaré al patio de mi instituto. Recuerdo haber presenciado conversaciones en las que mis compañeros de clase charlaban sobre cuándo, cómo y dónde se habían masturbado por primera vez, dónde preferían hacerlo, qué les gustaba hacerse o con qué frecuencia lo hacían. Eso era normal. ¿Por qué las chicas no lo hacíamos? No pretendo dar a entender que me parezca sexualmente sano fanfarronear —normalmente usando un lenguaje bastante cuartelario— sobre quién se masturba más o sobre quién eyacula más lejos. No es eso. Pero los silencios también hablan, y el silencio ante este asunto creo que habla por sí solo.

Me remontaré más atrás, a una época anterior a la del patio de mi instituto. Me iré, por ejemplo, al patio del colegio de mi madre. En aquella época (años 60-70) esas cosas, simplemente, no se hacían. Y punto. Una mujer era, ante todo, un ser que habría de dedicar su vida a la maternidad y a satisfacer sexualmente a su marido. No andaría muy lejos de aquella época el famoso «que una mujer disfrute en la cama es pecado». Cuanto menos si el pecado se lo ha infligido ella misma.

Pero, realmente, ¿no lo hacemos? Por supuesto que sí. De mil formas y maneras, conscientes e inconscientes. El tener un miembro más pequeño y una eyaculación más discreta hace que los lugares y las posturas más inverosímiles permitan la masturbación, utilizando las manos o los diversos aparatos que tiendas como Los placeres de Lola* ponen a nuestra disposición. Y, sí, las mujeres eyaculamos. Ellos tienen próstata y nosotras, glándulas de Skene. Pero eso tampoco lo enseñan en el colegio, a pesar de que Hipócrates ya habló de «semen femenino».

Podría hablar durante líneas y líneas de los beneficios de la masturbación sobre el organismo. Pero no sería más que un «corta y pega» —muy riguroso, eso sí, pero un corta y pega al fin y al cabo— de documentos más o menos científicamente documentados que Google tuviese a bien mostrarme al introducir las palabras «masturbación femenina» en el buscador. Pero no lo haré. Eso lo podéis hacer vosotras. Dicen que aumenta la autoestima, alivia los dolores menstruales, ayuda a liberar tensiones… Quiero destacar los beneficios en la salud derivados del uso de las bolas chinas. Un artículo presentado en el XXX Congreso de la Asociación Española de Enfermería en Urología (y, sí, al final he citado de Internet: http://lasbolaschinas.wordpress.com/) recomienda su uso para fortalecer el suelo pélvico, lo cual evita, entre otras cosas, la incontinencia.

Para incontinente yo, que no he podido reprimirme y he acabado dando datos médicos. Pero no soy médica, soy filóloga, así que hablaré de lo que me compete. Francisco Ayala dijo que «la patria de un escritor es su lengua». A mis 30 años no he hecho más que empezar a intuir cuál es la lengua materna de mi cuerpo y de mi ser. O, lo que es lo mismo, mi patria. Y me queda mucho por caminar. Me busco siempre que puedo, con una pureza y una minuciosidad casi religiosas —si se me permite el término— porque humana e íntimamente, necesito estar conmigo misma. De los sentimientos de culpa —«si tienes pareja no lo necesitas», «tienes que cuidar de tu bebé, deja de pensar en esas cosas»— ya hablaremos otro día.

Y, recuerda, tú eres tu propio relámpago.

Para concluir, quiero mencionar un vídeo sobre masturbación femenina, realizado en 2011 por tres alumnas de Grado de Enfermería de la Universidad Rey Juan Carlos,
* Me da igual que piensen que les estoy haciendo publicidad gratis. Los talleres que realizan en su establecimiento y el tratamiento que en general hacen de la sexualidad merecen que se les cite en un artículo sobre masturbación femenina. Nadie me acusará de hacer publicidad a una editorial al mencionar un libro. Así que, si hablo de juguetes sexuales, lo mínimo es citar la fuente.

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2 comentarios

  1. Yo intento masturbarme y encontrar algo de placer pero no logro llegar al orgasmo, siento placer y una sensación genial pero me falta terminar como cuando mi marido me hace sexo oral, algún consejo? Un saludo

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