Haciendo granero por la educación pública

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artículo-educaciónWEBAMPA del CEIP Federico García Lorca de Alcorcón.- Cerramos año, que no curso, leyendo en algunas redes sociales una noticia que encoge el corazón. Centros escolares donde los niños buscan restos de comida en las papeleras; colegios donde los profes detectan que sus alumnos no pueden bañarse por falta de agua caliente; centros donde se pide a los padres que lleven objetos básicos como el papel higiénico. Leer estas noticias produce una mezcla de indignación, vergüenza y pena y más allá de la sensación inicial, al final cabe preguntarnos qué hemos hecho nosotros, la población en general, para merecer esto. Habrá quien piense que nada, que es lo que toca y que habrá que aguantar el tirón y buscar formas “bonitas” y entendibles para los niños a la hora de explicarles por qué no pueden meter nada en su bocadillo -como el anuncio del bocadillo mágico que inunda las teles estos días- . Otros, los menos, pensarán que estamos llegando a un punto inadmisible y que todo lo conseguido en cuanto a justicia social se está yendo por el desagüe por la mala gestión de unos políticos que sólo piensan en sí mismos y la desidia de la población, demasiado acostumbrada a mirar para otro lado y pensar que nunca les tocará a ellos y, ahora más que nunca, atenazada por el miedo.

Pero también hay voces críticas que nos demuestran día a día que sí se puede. Que cuando todos estamos unidos las cosas pueden cambiar. Las diferentes mareas surgidas en los últimos meses son un ejemplo de ello. Quizá el ejemplo más loable sea la Marea Blanca, que sin cejar en su empeño sigue luchando para que la sanidad madrileña sea de todos y para todos.

Pero, a nivel individual, ¿qué pasa en los colegios? No nos equivocamos si afirmamos que todos los centros públicos de la Comunidad de Madrid están sufriendo los recortes que nos impone una Consejería que sólo asume la Educación como negocio. Menos becas, menos docentes, menos material… y ¿qué hacemos como comunidad educativa? Poco, muy poco. Y no por falta de ganas, sino quizá porque pensamos que no tenemos la fuerza suficiente para cambiar las cosas. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que cuando tenemos la ocasión de participar en el futuro de nuestros colegios participamos, vaya si lo hacemos.

Baste el ejemplo que estamos viviendo ahora en nuestro colegio, el Federico García Lorca de Alcorcón. En pleno proceso de decisión sobre el cambio de jornada, hemos podido comprobar como muchas familias se animan a participar en los foros, a intervenir en las jornadas informativas, a dar su opinión abiertamente. No es un asunto baladí, pero si lo comparamos con otros puede que no sea capital y, sin embargo, ha provocado los debates más “calientes” de nuestro blog. Ante esto nos preguntamos, ¿por qué esta pasión por este asunto y se pasa casi de puntillas sobre el recorte en las becas, sobre el recorte en personal, sobre tantos y tantos recortes que afectan también directamente a nuestros hijos? Quizá, como decíamos antes, la respuesta sea porque creemos que poco podemos hacer efectivamente.

Sin embargo, debemos recordar lo fuertes que somos colectivamente y que el colectivo no es más que la suma de muchas individualidades. Ya sabemos que el grano no hace granero… pero ayuda al compañero y que el camino se hace al andar.  Os proponemos, para este año que empieza, que entre todos hagamos granero, uno tan grande que no pueda pasar desapercibido y que sea visto en la distancia por aquellos que osen a pretender quedarse con el fruto de nuestro esfuerzo. El de todos. ¿Os apuntáis?

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