Fórmulas para mantener la “casta”: la puntilla a la escolarización temprana

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Junta directiva del AMPA Federico García Lorca de Alcorcón.-El mes pasado la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, PARAWEB fuentesilenciollama.blogspot.comLucía Figar, era protagonista en los medios después de que saliese a la luz que cobraba el “cheque guardería”. El “cheque guardería”, fue un “invento” de Esperanza Aguirre para facilitar la vuelta a la vida laboral de las madres trabajadoras. Se trata de una ayuda que ronda los 100 euros mensuales, aunque varía con los años, y que sólo se concede en el caso de elegir un centro privado. El casi único requisito para acceder a esta ayuda es que los dos progenitores trabajen a tiempo completo, sin importar la renta familiar.

Con estos datos en la mano, y tal y como se defendía la propia Figar, la consejera tiene pleno derecho a solicitar la ayuda. Lo que no parece tan dentro de derecho, por lo menos sujeto a la moralidad que tan bien se le da predicar en otros ámbitos, es que siendo ella misma la concesora de esas ayudas se las adjudique y, sobre todo, que ganando su unidad familiar más de 125.000 euros al año, se permita esta “mamandurria” que diría su otrora jefa, Esperanza Aguirre. Parece que estos liberales acérrimos tienen un criterio a lo embudo de cómo acceder a lo público que tanto cuestionan: lo ancho para mi y lo estrecho para el resto.

Dicho esto, y pasando por encima de la anécdota que podría ser este caso si no fuese por su gravedad, en estos tiempos de crisis este sistema de ayudas se ha revelado especialmente perverso. Teniendo en cuenta que las plazas públicas de escuelas infantiles han ido adelgazando y encareciéndose en la Comunidad de Madrid precisamente con la excusa de las becas, ahora nos encontramos con que muchas familias se han visto privadas de ellas porque uno de los dos miembros adultos, o los dos, no trabajan. Sin trabajo, con sus ingresos muy mermados y sin ayudas, uno de los primeros gastos que se recortan es el de la escuela infantil de los menores de tres años. Total, pensará la consejera, ya están los padres en casa para cuidarles, ¿no?

Lo que sucede, es que estos años de escolarización no son sólo una manera de que los padres puedan conciliar su vida laboral. No. Estos años de escolarización también son clave para el éxito futuro de los alumnos. Así lo revela Finlandia, uno de los sistemas educativos más exitosos del mundo, a tenor de sus resultados en el Informe PISA -que tanto le gusta airear al ministro y sus consejeros afines para justificar sus “reformas” educativas-.

Pese a que en Finlandia la escolarización obligatoria no empieza hasta los siete años, lo cierto es que más del 60% de los niños acude antes a escuelas de preescolar. Son privadas y su coste ronda los 300 euros, pero la administración concede ayudas a quiénes no pueden costeárselo. Lejos de ser “aparcaniños” en estos centros los niños adquieren destrezas matemáticas, de lengua, de expresión, de ecología, de valores… Dándoles una sólida base en estas materias. Los profesores fineses reconocen que el éxito de su sistema está asentado en lo que los niños aprenden durante su etapa preescolar.

Volviendo a la -cruda- realidad española otra vez la ecuación vuelve a ser clara: a menos ingresos, más posibilidad de fracaso escolar. Y el Gobierno, que debería velar para que esa ecuación tuviese siempre resultado negativo, hace precisamente lo contrario, acentuar más las diferencias en un intento claro de mantener su “casta”.

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