Esclavos para la construcción del Mundial de Qatar de 2022

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V.H.Ospina.- “Qatar, un país sin consciencia […]. Los trabajadores inmigrantes son forzados a trabajar durante largas jornadasesclavos en qatar WEB laborales bajo el sol implacable de Arabia seis días a la semana. Se les niega la libertad. Las condiciones en las que viven son propias de un apartheid”.  Así comienza el informe de la Confederación Sindical Internacional, ITUC, que aglutina y representa a más de 160 millones de trabajadores. En el informe presentado en marzo, la organización sindical cargaba duramente contra el gobierno de Qatar por las condiciones laborales de los trabajadores extranjeros, que ya han producido más de 1.200 muertes y que podrían ser hasta 4.000 cuando arranque la Copa del Mundo de 2022.

Los trabajadores extranjeros son propiedad de un sistema que permite y tolera los abusos de los empresarios hacia los trabajadores. Los empresarios que han patrocinado las visas tienen el poder de contratación, el control total de los salarios y las condiciones de empleo, la autoridad para emitir tarjetas de identificación (no tener una tarjeta de identificación puede conducir a la cárcel) o la capacidad de negarles un cambio de trabajo o abandono del país. Esto se conoce como la kafala. Bajo este sistema, los trabajadores a menudo no denuncian los abusos por temor a represalias, lo que contribuye aún más a su situación en trabajo forzado.

La mano de obra extranjera es un músculo importante en la economía de la monarquía qatarí, la cual mantiene una estrecha y excelente relación con Juan Carlos I, según el embajador en España. De los 1,95 millones de habitantes del país, 1,38 son extranjeros, de los cuales un 94% son del sur y del sudoeste asiático. La mayoría de los hombres y de las mujeres trabajan en la construcción y en el servicio doméstico. Amnistía Internacional sentencia que para la próxima década Qatar necesitará más de millón de trabajadores.

La monarquía está inmersa en una serie de proyectos que tienen como objetivo modernizar su infraestructura. Algunos de los proyectos van desde el sistema ferroviario que necesitará 25.000 millones de USD; 20.000 para mejorar y extender la red de autopistas del Estado; 7.000 millones de USD para el nuevo Puerto de Doha; hasta los 3.000 millones para el punto que unirá Qatar con Bahrain. De construirse, se tratará del puente marino más largo del mundo con una longitud 40 km. La inversión prevista para el Mundial rondará los 100.000 millones de USD, incluyendo el desembolso para construir 9 estadios que acogerán la competición. Cantidad que hay que añadir los costes que tendría la construcción de las otras 60.000 habitaciones de hotel que Qatar necesita para cumplir con los requerimientos de la FIFA.

Qatar es una pequeña península del Golfo Pérsico. Los vastos recursos naturales de  esta monarquía absoluta han influido en que empiece a ganar peso dentro de los países árabes. Posee unos 25.000 millones de metros cúbicos de gas natural, sólo por detrás de Rusia e Irán. Miembro de la OPEP, tiene unas reservas de 2.538 millones de barriles de petróleo. Las cifras del Banco Mundial revelan que durante el 2012 la economía creció un 6.2%, pero un 7% menos que frente al 2011. En 2003, el Producto Interior Bruto fue de 23.533 millones de dólares, mientras que al final del año 2012 se ubicaba en los 192.390 millones de dólares.

Estos índices macroeconómicos han logrado un alto desarrollo en la vida de los qataríes. La esperanza de vida al nacer se ubica en los 78.5 años. La totalidad de la población tiene acceso al agua.  Por cada 1000 nacimientos se producen 7 muertes. El Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita, es decir, el valor de todos los bienes y servicios producidos por los residentes de un país durante un período determinado divido el número de habitantes, es de 74.600 dólares americanos.

Pero esta expansión económica no ha afectado a todas las capas sociales por igual. Los trabadores, procedentes de la India, Pakistán, Bangladesh, Nepal y Filipinas viven en situaciones de hacinamiento: hasta 12 trabajadores en una misma habitación con un aseo y zona de lavado y una cocina. Algunos salarios por 60 horas semanales de trabajo apenas llegan a los 300 euros. Mediante la kafala muchos de los trabajadores son esclavos de sus empresarios que han pagado sus en una  visas. Amnistía Internacional ha pedido al gobierno que cambie el sistema. La FIFA por su parte ha advertido tímidamente sobre la posibilidad de cambiar la sede para el Mundial. Mientras tanto, los trabajadores seguirán siendo amos de sus esclavos.

 

 

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