Entrevista al Ateneo Popular de Alcorcón. ‘La cultura económica que tenemos aquí no es el culto al dinero sino el culto hacia las necesidades de las personas y su trabajo’

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¿Qué es el Ateneo Popular de Alcorcón?

El ateneo popular de Alcorcón es un centro social alquilado y autogestionado entendido como un espacio que la comunidad gestiona y que está al servicio de la ciudadanía como de los movimientos sociales.

Es un actor dentro de la ciudad. No sólo es una espacio utilitario, sino también de referencia y que ese espacio referente esté vinculado a cierto barrio-canino -webvalores, como el apoyo mutuo, la solidaridad el empoderamiento cooperación construcción a ciertas formas de pensar a ciertas actitudes. Son unos principios que están en el decálogo fundacional de ateneo. El proyecto está fundamentado sobre tres ejes: el político el económico y el social.

El proyecto lleva un año funcionando. Las cuotas de los más de 100 socios han permitido que el proceso se hasta el momento sostenible. También la venta de toda la gente que visita el ateneo permite obtener recursos para financiar el proyecto. El socio  paga una cuota de 10 euros mensuales. Pero no todo mundo puede permitirse pagar esa cantidad debido a la coyuntura económica.

Todo el que entra por la puerta es socio amigo. Puede disfrutar de todas las ventajas del Ateneo desde el primer momento.

¿Qué ventaja tiene el que es socio que paga su cuota frente al que no?

Ninguna. El planteamiento dentro del eje económico y también el social es que tú no puedes negar a nadie a que use al Ateneo. Una cosa es la cuestión de los socios y de la asociación y otra es una cuestión política. Dentro de esta el centro funciona como un centro social que se adscribe a una necesidad de cambio político social económico en el pueblo de Alcorcón. Este centro bebe mucho del 15M. En este sentido, todo el mundo que venga a pedir un espacio que cumpla nuestros principios éticos y políticos del Ateneo tiene un espacio, de transparencia, cooperación.

Aquellos que no pagan cuotas son socio amigo y están inscritos en un registro. Y no tiene ningún problema por estar aquí. La cultura económica que tenemos aquí no es el culto al dinero sino el culto hacia las necesidades de las personas y su trabajo. Porque tú en vez de pagar una cuota puedes echar un turno de barra una vez a la semana,  o ayudar a conseguir las bombonas de las estufas, cada cual con lo que pueda.

¿Es viable?

Es viable con los socios de cuota y con lo que se saca en la barra. Pero como en toda empresa hay una serie de incertidumbres: un mes puedes tener más gastos que otros, menos ingresos que otros. Si esto coincide con que en ese mes tienes que pagar algo de IVA pueden surgir esos problemas. Hasta ahora todos esos problemas de liquidez se han ido solucionando y el proyecto ya lleva un año. En los plenarios se da mucha importancia a la idea de la sostenibilidad económica porque lográndola, el resto de cosas como son fáciles no suponen problemas. Ahora esperamos que para el año que entra podamos olvidarnos de la cuestión económica y nos centremos más en la política.

¿Han tenido problemas con el Ayuntamiento?

Nosotros para el Ayuntamiento somos una parte más de la gente que en Alcorcón lucha y lleva luchando años y en especial desde 2011 contra esto que llaman una crisis financiera que no es más que un ataque de los poderes financieros para hacernos más pobres para que ellos sean más ricos. Y como nos inscribimos dentro de ese movimiento pues hemos tenido nuestros problemas con el Ayuntamiento. Pero no somos los únicos. La plataforma de fiestas ha tenido sus problemas concretos. Ágora ha tenido sus problemas concretos de que no les dejan poner periódicos en las oficinas del consistorio. La gente de vivienda ha tenido sus problemas. En ese contexto nuestra actitud es de solidaridad y apoyo.

Nosotros la parte que más tocamos en la de la participación ciudadana. En el Ateneo nos hemos encontrado con una dificultad muy grande en poder acceder a ciertas cosas que para otras asociaciones son más fáciles: el uso de la calle, el uso  de los centros cívicos del Ayuntamiento. Aquí ha venido alguna vez la policía municipal a decirnos que hay mucha gente en la puerta. Y de tener que decir: bueno no se puede estar en la calle. Vienes aquí a señalarme porque soy del Ateneo Popular. Tu a un bar no vas a decir que por qué hay personas en la calle. Creemos que hay una actitud de continua vigilancia porque la gente de aquí no comulga con el gobierno actual. Es gente que no se callan las cosas que tienen que decir. Cualquier oportunidad para ellos de decir que nosotras somos un peligro para el vecindario, o que somos antisistema o todo esto lo utilizan.

¿Cómo nació el proyecto?

Había un grupo que se encargaba de dinamizar lo que eran las primeras asambleas ciudadanas, con presentaciones en Power Point. Éramos como 15 ó 20 personas que iba a vender el proyecto ante los distintos colectivos. La gente se curró mucho el trabajo de explicar las cosas, de a dónde se quería llegar, cuales eran las oportunidades que se abrían, cuál eran los consensos más grandes que habían.

El nombre se debe a la tradición de los años 70. Los ateneos eran los sitios donde pensar libremente. Hubo gente que tenía una apreciación subjetiva del Ateneo y se empezaron a mezclar cosas como que el nuevo centro tenía que ser un sitio exclusivamente de formación, de formación política, de cultura, todo muy relacionado con la cuestión intelectual. Esta postura chocaba con otras personas que defendían lo contrario. Finalmente, la idea que salió reunía la casa del pueblo, pero en los nuevos tiempos y con las nuevas dinámicas.

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