Emilio Hellín Moro, el asesino que colabora para el Ministerio del Interior

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Pablo. L.- Corre el año 1979. El Gobierno de Adolfo Suárez lleva a cabo importantes reformas tales como  la Ley para la Autonomía Universitaria (LUA) y el Estatuto de Centros. Desde las Enseñanzas Medias comienzan a reunirse pequeñas asambleas de estudiantes que más tarde se extenderían al ámbito universitario. Yolanda González, de 18 años, se ha trasladado a Madrid desde Bilbao para cursar sus estudios de electrónica en el IES Vallecas I. Yolanda es representante de estudiantes además de militante activa del Partido Socialista de los Trabajadores.

Es viernes 1 de febrero de 1980 y Yolanda estrena un jersey violeta que su madre la ha tejido a mano. Sale de una reunión de la Coordinadora de Estudiantes y se dirige a su casa a eso de las once. Sobre la media noche sus compañeros de piso llegan a casa. Todo está revuelto y Yolanda no está en el piso.  Dos terroristas de Fuerza Nueva, Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velavázquez, la secuestran y la llevan a un descampado de Alcorcón. Juan Carlos Rodas Crespo, policía nacional,  custodia el piso mientras la secuestran. Tras maltratarla, Emilio Hellín Moro la asesta dos tiros en la cabeza con una una pistola P-38 Walther, calibre 9 milímetros Parabellum. Viva aún Ignacio Abad Velavázquez la asestó un último tiro con una Star calibre 9 milímetros Parabellum.

Hellín intenta justificar su atrocidad acusando a la joven de pertenencia a ETA. Sigue órdenes de David Marinez Loza, ex-guardia civil. Finalmente a Hellín se le impone una condena de 43 años de cárcel y a Abad a 26. Hay otros cuatro condenados: David Martinez Loza, Félix Perez Ajero, José Ricardo Prieto y Juan Carlos Rodas.

El 25 de Agosto de 1980 Hellín se fuga de la cárcel de Alcalá de Henares con otros nueve reclusos y la ayuda de tres pistolas. Una hora más tarde es detenido e internado en la prisión de Herrera de la Mancha, considerada de máxima seguridad. En 1983 la policía aborta otro intento de fuga mientras cumple condena en Cartagena. Finalmente, en febrero de 1987, aprovecha un permiso de seis días para huir a Paraguay. El permiso se lo concede José Donato Andrés Sanz quien, pese a los antecedentes, ya le había concedido más permisos.

Al amparo de la dictadura de Stroessnner Hellín realiza trabajos para el ejército del régimen paraguayo además de abrir una empresa de informática y una academia llamada Centro de Estudios Profesionales de Asunción. En declaraciones al diario paraguayo Abc se jacta del apoyo que recibió por parte de “camaradas del servicio de inteligencia militar español” para poder fugarse. Su familia se traslada a Asunción y llevan una vida normal hasta  que en 1989 el Partido Socialista de los Trabajadores presenta 20000 firmas en la Audiencia Nacional para solicitar la extradición de Hellín. Finalmente es extraditado y encarcelado hasta 1996.

En 1996 Emilio Hellín sale en libertad y cambia su nombre por el de Luis Enrique Hellín Moro. En 2006 Hellín Moro comienza a colaborar con el Ministerio del Interior y se convierte en uno de los principales asesores del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil en casos de terrorismo y delincuencia organizada.

En marzo de 2013 el grupo parlamentario socialista, catalán (CiU), izquierda plural, vasco (EAJ-PNV) además del grupo mixto (Compromís, BNG y ERC) solicitan por escrito a la mesa del Congreso de los Diputados la relación entre los servicios prestados para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Hellín Moro. En Junio de 2013 pasados tres meses de conocerse la noticia Hellín lleva una vida normal y hasta tiene perfil en la red social LinkedIn. Mientras el Ministerio de Interior no ha condenado su relación con el asesino de Yolanda González.

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