Elecciones generales. Análisis

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Las elecciones del 20 de diciembre ha desembocado en una de las situaciones políticas más extrañas y complejas de toda la democracia española. Un Congreso sin mayorías absolutas, donde va a ser necesario dialogar, negociar y pactar entre partidos enfrentados en campaña y que ahora tendrán que entenderse para intentar formar gobierno, el cual apunta a que será variado e inestable. Por primera vez no será la fuerza más votada la encargada de gobernar. El PP ha declinado la petición de Felipe VI para formar gobierno y este, en una segunda  reunión, ha decidido que el PSOE de Sánchez, segunda fuerza en las elecciones, intente crear una mayoría parlamentaria o si falla habrá nuevas elecciones en primavera.

Las elecciones demostraron que el bipartidismo está tocado, resiste, en parte, por el voto rural, este es determinante con la ley electoral actual que beneficia a los partidos clásicos, ya que las redes clientelares, tejidas desde hace décadas por PP y PSOE en las zonas rurales, han anclado muchos votos al bipartidismo. Entre PODEMOS y el PSOE hay una escasa diferencia de 300.000 votos, aunque en escaños asciende a 21 diputados por la forma de reparto de escaños en circunscripciones provinciales. Hay que cambiar la ley electoral para que los votos valgan igual en todas los territorios del Estado. No solo con la teoría de una persona un voto, también se puede cambiar la circunscripción de provincial a autonómica.

El Partido Popular ha sido la fuerza más votada, aunque ha perdido más de 60 escaños, quedando muy lejos de la mayoría absoluta del 2011. No tiene apoyos, exceptuando Ciudadanos, para formar mayorías. La corrupción generalizada dentro del partido junto con las políticas de austeridad que han creado pobreza y desigualdad social han minado al partido, tanto electoralmente como internamente, pero, de forma asombrosa, han conseguido soportar el envite de las “nueva política” y el desgaste que ocasiona gobernar de forma tan tirana y pésima. El PP es el partido político que mejor maneja y manipula los símbolos históricos e ideológicos, sabe perfectamente que decir y a quien, no necesita tejer un mensaje ambiguo o complejo, sus votantes dan su apoyo por interés personal, por costumbre, por miedo a los cambios o por vinculaciones familiares, algunos de ellos apoyan al PP incluso sabiendo que hacen políticas en contra de sus propios intereses económicos. Ciudadanos ha sido la gran decepción, sus 40 escaños han quedado muy por debajo de lo esperado en las encuestas. La política espectáculo desarrollada por la nueva política ha beneficiado a Podemos por su mensaje de cambio más contundente. Ciudadanos ha realizado la peor campaña electoral de los cuatro partidos, demostrando que le faltan cuadros políticos y más fuerza en las zonas rurales, aunque será, por sus facilidades para pactar tanto con la izquierda como con la derecha, llave de gobierno.

El PSOE ha cosechado el peor resultado del partido desde la Transición, aunque su líder, Pedro Sánchez, pueda llegar a ser Presidente si consigue un, casi imposible, pacto de gobierno con PODEMOS e IU y la abstención de otras fuerzas, algunas nacionalistas o independentistas, o llegando a un pacto con Ciudadanos y la abstención del PP en la investidura. El PSOE ha perdido votos por la izquierda y la derecha, está en plena crisis interna por los riesgo de ser fagotizado por PODEMOS. Se han alejado en exceso de los valores socialistas, derechizándose en lo social y acercándose peligrosamente al socialismo liberal o reformista europeo. El ciclo político actual puede marcar el devenir de este partido con más de 130 años de antigüedad. Debe elegir entre Ciudadano y el PP o PODEMOS e IU, entre derecha o izquierda.

PODEMOS y sus mareas han tenido un resultado histórico, inesperado por las manipuladas encuestas y mejorable. Con solo dos años de vida ya son tercera fuerza política a pocos votos del PSOE. Empieza a tener musculo en los distintos territorios, atesora grandes cuadros y tremendos comunicadores, además de un programa que se adapta a los distintos cambios y situaciones. Las contradicciones políticas y organizativas dentro del partido generan tensión, amplificada con las confluencias, aunque también tiene un votante fiel, ya que una parte de estos han construido la organización desde el minuto uno. Si hubiese unas nuevas elecciones podrían llegar a superar al PSOE. Dependiendo de quien tenga o parezca tener la culpa de no formar un gobierno de izquierdas.

Hay que negociar, ceder e intentar imponer, quien consiga salir vivo de los pactos tendrá ventaja para las próximas elecciones, que de una forma u otra parece ser que tendremos que visitar las urnas más pronto que tarde. Es un momento político apasionante que marcará las próximas décadas del país.

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