El neoliberalismo, germen de un nuevo fascismo

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Zelig.- El neoliberalismo como expresión última de la dominación del Capitalismo financiero está propiciando la degradación de la  democracia representativa tal como la hemos conocido hasta ahora.

Fuente: udonechamber.com

Fuente: udonechamber.com

Para poder llevar a cabo su proyecto necesita vaciar de contenido los presupuestos políticos de la democracia liberal, como la división de poderes.

Actualmente no necesita propiciar golpes de estados  como los que tuvieron lugar en la  América Latina de los años 70.  Sus métodos  son más sutiles: consisten  en la utilización interesada de los fundamentos institucionales del sistema político para pervertirlos.

Nuestro país es un buen ejemplo de cómo se ha llevado cabo esta ocupación del Estado, al servicio de las  transnacionales  y las entidades financieras,  socavando la representatividad política. Se subordinan los intereses del país a poderes no electos, que dictan las políticas económicas que deben llevar a cabo los gobiernos. Ejemplo el  F.M.I  y su acólito, el Banco de España, pidiendo otra vuelta de tuerca más en la política de recortes.

No necesita derogar las Constituciones vigentes, le basta con no aplicarlas y poner las leyes al servicio de los poderes económicos oligárquicos. Ocupan la más altas instituciones del Estado con criterios partidistas,  dando lugar a  sentencias claramente anticonstitucionales,  como la reciente contra la ley de los desahucios  de Andalucía.

Otro de sus soportes es la preponderancia de dos partidos de masas mayoritarios,  que aunque se diferencien en matices  de políticas sociales, en  políticas económicas son casi idénticos. Cuando  existe una posibilidad de que esta situación se pueda transformar, las élites apoyan con su poder mediático y financiero a un partido que les sirva de muleta con la excusa de la gobernabilidad.

La supeditación de los medios de comunicación privados es llevado a cabo  a través de la compra directa de los mismos o a través de la Espada de Damocles de la supresión de la publicidad, verdadero sostén de gran parte de dichos medios.

A través de estos mecanismos, la democracia representativa se convierte en una cáscara  vacua, la gente vota pero no decide, no vota a políticos sino a funcionarios del Capital, no se forman Parlamentos  sino Consejos de Administración.

Ya hace más de trescientos años,  el teórico de la Democracia  Liberal Adam Smith escribió Las leyes y el gobierno pueden ser considerados como una coalición de los ricos para oprimir a los pobres y para preservar en su beneficio la desigualdad de bienes, que de otra forma sería destruido por el ataque de los pobres.

Por lo tanto, la lucha contra el Neoliberalismo es un deber democrático para supera esta suerte de Fascismo Electoral. Para ello es fundamental intensificar las luchas institucionales y extra institucionales con objeto de construir un modelo alternativo, que complemente la satisfacción de nuestra individualidad dentro de un marco de solidaridad y apoyo mutuo.

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