El hospital de Alcorcón en estado crítico

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Desmantelamiento del hospital de AlcorconEl hospital de Alcorcón está en estado crítico, tras la reducción de su presupuesto en 8 millones de € para 2014.

Desde el año 2010 el presupuesto del hospital se ha visto reducido en 31 millones de €.
La actual paralización temporal, por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, del proceso de la privatización de 6 hospitales públicos y de los centros de salud en la Comunidad de Madrid, está siendo objeto de represalias por parte del gobierno autonómico del PP, hacia la sanidad madrileña en su conjunto. Para el próximo año 2014 la salud en nuestra región dispondrá de 130 millones de € menos, de los que 43 millones de € serán de recortes en Atención Especializada.
Estos duros recortes son la respuesta del Gobierno regional, a la movilización y la contestación social tanto en la calle como en los tribunales, a la “Marea Blanca”, que viene luchando durante los últimos años contra las políticas, centradas en los recortes y la privatización sanitaria.
Llama la atención que mientras el dinero para sanidad disminuye año tras año, de manera alarmante, la Comunidad de Madrid, anuncia rebajas de impuestos, como el tramo autonómico del IRPF, y otros que favorecen en exclusiva a las rentas y patrimonios más altos, como el impuesto de transacciones patrimoniales (que grava la compra de pisos de segunda mano), o el impuesto de actos jurídicos documentados, que incluye la elaboración de documentos notariales e hipotecarios para la compra de viviendas nuevas. Así mismo se elimina el “céntimo sanitario” que grava la gasolina. Total unos 360 millones de € que se dejan de ingresar, que podrían ser usados por ejemplo para el tema que nos ocupa.
Alcorcón, su hospital y sus centros de salud, no son ajenos a tan lamentable situación de continuos recortes. Para el 2014 el Hospital de Alcorcón tendrá una rebaja en su presupuesto de casi 8 millones de € (unos 1.300 millones de las antiguas pesetas). A esto hay que añadir los 23 millones de € (3.800 millones de pesetas) en total de reducción presupuestaria durante los años 2010, 2011, 2012 y 2013. Total 31 millones de € de rebaja. En este tiempo de 406 profesionales sanitarios, han dejado de trabajar, reduciendo considerablemente la plantilla laboral del hospital de Alcorcón y dejando este servicio en precario.
La respuesta a estos recortes se encuentra a menos de 2Km, en el nuevo hospital público de Móstoles (Rey Juan Carlos). Público pero de gestión totalmente privada, que fue creado como alternativa a todas las demandas de asistencia, derivadas de Alcorcón. De hecho la Consejería de Sanidad incumple su propia “Ley de elección de centro sanitario”, desviando pacientes desde el Hospital de Alcorcón.
Los presupuestos se deben diseñar en base a necesidades reales. Si el gasto sanitario por habitante se va reduciendo de manera tan brutal, estamos en la antesala del tercermundismo sanitario en Alcorcón. Tantos años de esfuerzo, movilizaciones y reivindicación por un hospital público en Alcorcón, no pueden acabar de este modo. En nuestras manos está, impedir la destrucción de un sistema sanitario público, que garantice en condiciones de alta calidad el servicio a la totalidad de los ciudadanos.

El modo de proceder en el desmantelamiento de la sanidad pública
Está claro que el gobierno madrileño del PP observa en la sanidad pública, una suculenta posibilidad de negocio para las empresas privadas del sector. Su estrategia para arrebatarnos la sanidad, pasa por diferentes fases:
Primero, se dedican a desprestigiar la sanidad pública, difundiendo mentiras en los medios de comunicación, con argumentos como que la copan los inmigrantes, que se abusa en general de ella, que es gratuita, que el personal es ineficaz y trabaja poco… En este momento también es importante declarar que no hay dinero (mientras observamos que este si existe y en enormes cantidades para regalárselo a los bancos en su rescate). Hay que provocar además que la sanidad funcione rematadamente mal poniendo los peores gestores posibles.
El segundo paso, es reducir y recortar los presupuestos, lo cual conlleva, reducciones de plantillas, el no reemplazo de las bajas y jubilaciones de los trabajadores, colapso de las especialidades, las pruebas diagnósticas y las intervenciones. Es decir, degradación de los servicios y peor calidad asistencial, que implican la formación de interminables listas de espera y el cierre de camas y plantas.
Tercer momento. Aparecen las empresas sanitarias privadas, como salvadoras de la situación caótica. Se derivan pacientes a las clínicas y hospitales privados. Además se externalizan (privatizan) numerosos servicios como los análisis de sangre y orina, lencería, limpieza etc… Se comienza a desmontar el sistema de salud por partes.
En el cuarto paso, los hospitales se declaran en quiebra, por lo que se proclama a los cuatro vientos la inviabilidad del modelo sanitario público, abriendo el paso a la iniciativa privada para el posterior expolio de lo construido durante décadas.

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