El centro de la disputa por el reparto del mundo

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Fran G.— La compleja telaraña que define los lazos de alianzas y dependencias económicas, políticas y militares entre los diferentes países del mundo está en constante movimiento. Los tratados políticos y económicos internacionales determinan el acceso y control que cada país tiene a las materias primas y fuentes de energía, así como la cuota de mercado mundial que le corresponde. Sin embargo, el desarrollo desigual entre los diferentes países conlleva un constante cuestionamiento del reparto vigente. Las dos guerras mundiales vividas en el siglo XX tenían como base la contradicción entre el potencial económico de Alemania y el control del mercado mundial por parte de Inglaterra, Francia y, al otro lado del Atlántico, EEUU.

Durante la primera mitad del siglo pasado el centro de la disputa por el dominio mundial era Europa occidental. Aquí se dirimían las contradicciones geoestratégicas que determinaban el poder de cada nación. Después, durante la guerra fría, este centro se desplazó hacía Asia Oriental y Oriente Medio. Detrás de las guerras de Vietnam, Corea, Afganistán o Irak se encontraba la disputa entre las dos superpotencias victoriosas en la Segunda Guerra Mundial. Tras la caída del muro de Berlín vinieron los años de la supremacía norteamericana, que perdura, según analistas de renombre como el asesor de la Casa Blanca Zbigniew Brzezinski, sobre un pilar fundamental: frenar el ascenso de China.

Esto no sólo requiere maniobrar  en la competencia directa con el gigante asiático. Es preciso mantener cierto grado de control sobre sus vías de exportación y de acceso a materias primas y fuentes de energía. Esto convierte a Oriente Medio en el actual centro geoestratégico, donde se concentran las tensiones que determinan el orden en el mundo. Y en el epicentro de estas tensiones está el conflicto palestino-israelí.

EEUU protege, arma y financia el régimen sionista de Israel, que actúa como su  gendarme de en la disputa con potencias regionales como Irán o Siria. Según analistas como el profesor canadiense Michel Chossudovsky o el politólogo Adrian Salbuchi, la reciente operación “pilar de defensa” habría sido preparada semanas antes de las elecciones en EEUU, para arrastrar a un más que probable vencedor Obama a la guerra contra Irán. EEUU e Israel realizaban ejercicios militares en la zona desde el mes de octubre. El almirante de los EEUU James G. Stavridis explicó: ” el ejercicio pretende simular una guerra extensa en Oriente Medio que obligaría a los Estados Unidos a intervenir y proveer a Israel de más defensa para interceptar misiles.”  El Ministro de Defensa israelí dos días antes de la ofensiva lanzada sobre Gaza expuso: “El ejercicio conjunto es una simulación de la posibilidad de un amplio lanzamiento de cohetes sobre Israel, tanto de los enemigos cercanos como de los más lejanos, y la posibilidad de una guerra con Irán y Hezbolá.”  Según estos analistas la estrategia pasaría por permitir que Irán suministre cohetes a Hamás, para demostrar que es imposible mantener la paz en la franja de Gaza mientras no caiga el régimen iraní.

Para saber más: El Gran Tablero Mundial (La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos). Zbigniew Brzezinski.

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