El 15M Gana las primeras Alegaciones

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Victor Hernan.- El 15M gana las primeras alegaciones contra las multas impuestas por Cristina Cifuentes el 25S.

“Buenos días: su documentación, por favor”. Es 25 de septiembre por la mañana. Hace sol en Madrid y detrás del Museo del Prado, lecheras y un grupo nutrido de antidisturbios. Nuestro compañero y su pareja caminan tranquilamente hacia la Cuesta de Moyano cuando los funcionarios les paran. Revisan con detenimiento el DNI, anotan los datos y acto seguido les informan de que les van a denunciar por “reunión ilegal”. Están ellos dos solos. A lo lejos, se oyen las risas de unos turistas tumbados en el césped de los jardines.

“¿Una reunión de dos personas?”, preguntan con incredulidad los vallisoletanos intrépidos. El policía hace un gesto lacónico y señala la chapa amarilla con un 15M en ella levaba pegada en su jersey. No hay nada más que hablar.

Ese 25S cayeron multas a personas solas en Plaza de España; a gente que avanzaba desde Sol hacia Gran Vía. El resto se libró, pero tuvieron que correr por los andenes en Atocha, esquivar cargas por el Paseo del Prado o  escapar de la UIP Paseo de Delicias arriba. “Parece Gaza”, comentaba admirado un compa que, en tiempos mejores, fue periodista en zona de conflicto. “Esto en Valladolid sí que no pasa”, respondía otra. A estos extremos no llegamos.

Llegaron las propuestas de sanción y nos organizamos. Los compas de Legal Sol, gente a la que habría que darle miles de premios Príncipe de Asturias, se fajaron desde el minuto uno por nosotras. Abrimos una cuenta, pusimos huchas y la gente se volcó; en Valladolid las abogadas se dividieron entre sus trabajos, los recursos de desahucios y las alegaciones. Es común ver en las manis a gente con las chapas chulas de “Yo también tengo sanción de la Delegación”, sin vergüenza y sin miedo. Y es Valladolid, oigan.

Hoy ha llegado la primera alegría. La delegación de gobierno madrileña, Cristina Cifuentes, admite que sí, que caminar por la calle en pareja bajo el sol de otoño (aún) no es delito. Seguirán muchas más. Y pelearemos hasta la última de ellas, porque protestar es democrático y legítimo: ni citaciones, ni pelotazos. Ni la amenaza de cargas ni las malas palabras. Estamos en la calle y en ella seguiremos dando la vara todo lo que sea necesario. Todo lo que nos dé la gana.

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