Ejercer de ciudadanos para evitar decisiones injustas

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Junta directiva del AMPA Federico García Lorca.- La voz de alarma surgió en pleno proceso de matriculación. La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid publicaba que las plazas ofrecidas en nuestro centro, el Federico García Lorca, eran 25. Se eliminaba así, de golpe y sin previo aviso, una línea en el primer curso de Infantil. La resolución sorprendía todavía más si se tiene en cuenta que este año fueron 39 familias las que eligieron nuestro centro para sus hijos, por lo que había niños de sobra para llenar las dos aulas hasta ahora existentes.

Después del momento de incredulidad y rabia por tan injusta decisión, el AMPA del García Lorca decidió que había que actuar. Como ya sucedió en otras ocasiones, sabíamos que si la comunidad educativa del centro permanecía unida y demostraba a la Administración primero, su disconformidad con la resolución, y, después, lo injusto de la misma, tendríamos muchas posibilidades de que la Consejería diese marcha atrás. La experiencia nos ha demostrado que no hay nada como “elevar a público” un problema para que los causantes, o los que tienen en su mano resolverlo, se muevan rápido para subsanar su error.

Aunque suene feo decirlo, nos tenemos que dar la razón en todo. Primero, en constatar que nuestro centro cuenta con una GRAN COMUNIDAD EDUCATIVA, en la que la dirección, profesorado, personal de administración y servicios, padres y alumnos funcionan a una. En cinco días recogimos más de 2.700 firmas de apoyo a nuestra petición. Estas firmas fueron entregadas por cuatro integrantes del AMPA en la Dirección del Área Territorial de Educación Madrid Sur. Segundo, que cuando se oyen las quejas, y éstas son justas, al final se trata de “desfacer el entuerto”. En este punto queremos agradecer a todos los medios de comunicación, más de la decena, que se hicieron eco de nuestra acción. Una semana después, la resolución de admitidos en nuestro colegio constataba que los 39 niños que habían solicitado plaza en él habían sido admitidos, lo que significaba, de facto, que se mantenía la segunda línea en Infantil.

Pese a que finalmente nuestro “problema” se resolvió satisfactoriamente, en el AMPA nos preguntamos si el año que viene volveremos a vivir un episodio similar. A nadie le pasa inadvertido que la Administración Educativa de la Comunidad de Madrid tiene muy claro el tipo de centros educativos que quiere potenciar -concertados y con una marcada línea ideológica- y lo hace contra viento y marea, arguyendo siempre que “lo hace para garantizar el derecho de las familias a elegir el centro que consideran más adecuado para sus hijos, derecho recogido en el artículo 27 de la Constitución”.

Sin embargo, cuando se trata de las familias que apuestan por la Escuela Pública, la de todos, ese artículo 27 de la Constitución queda guardado en un cajón. Como estuvo a punto de suceder con el 40% de familias que este año vieron peligrar su derecho a elegir el Lorca. Esperamos y deseamos que la educación no sea un arma arrojadiza y un instrumento político con el que mantener contentos a algunos sectores muy influyentes de nuestra sociedad. Cada año, el Lorca demuestra que la Educación Pública de calidad es posible y que otra forma de enseñar y educar es posible, pese a la falta de medios y palos en las ruedas que algunos se empeñan en poner. De hecho, sus talleres internivelares han sido reconocidos por la ONG Save the Children en su Guía de Buenas Prácticas de Educación Inclusiva. Se trata del único centro del municipio que ha sido incluido en esta guía, lo que le da un reconocimiento internacional debido al carácter de actuación universal de la ONG.

Y hablando de sectores influyentes, también hemos demostrado que la CIUDADANÍA, con sus elementos de actuación, puede y debe influir en las decisiones políticas, sobre todo cuando éstas son injustas y están sujetas a intereses personales. Nos despedimos este curso con la sensación de que nuestros hijos han aprendido una lección importante: Cuando todos remamos en la misma dirección, es posible llegar a puerto, por muy grandes que sean las olas que intenten impedirlo. ¡Feliz verano!Madres del García LorcaWEB

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