Derecho a morir dignamente

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Una sociedad potencialmente suicida es una sociedad ingobernable

Pablo López.- Derecho a Morir Dignamente(DMD) es una asociación que promueve entre otras cosas, el derecho a morir de forma libre, digna y sin dolor. Esta asociación fue fundada en 1984 y actualmente es presidida por el Doctor Luis Montes Mieza, facultativo del Hospital Severo Ochoa de Leganés.

El debate de la disponibilidad de la propia vida lleva varios años de actualidad. Es un debate en el que según comenta el Dr. Montes “hemos estado controlados por la ideología dominante representada por la derecha incívica y por la derecha ‘cívica’ representada por la socialdemocracia”.

El presidente de la DMD expone  que “como ciudadanos tenemos derecho a apearnos de esta vida cuando es un mal indeseable”. Cuando se defiende la eutanasia se defiende como buena muerte, una muerte que no se alarga en el tiempo, inevitable, voluntaria y lo más apacible posible.

En 1986 con la llegada de la Ley General de Sanidad se reconoció explícitamente el derecho del paciente a negarse a un tratamiento,  lo que desemboca en la medicina de cuidados y de tratamientos de síntomas, es decir, los cuidados paliativos.

Posteriormente, en 1995, el PSOE planteó lo que ellos interpretaron como un Código Penal progresista en la que despenalizó el suicidio. Por primera vez en el código penal se habló de eutanasia y homicidio compasivo (art.143) y se rebajó las penas a quien asistiera una muerte siempre que no fuera de manera reincidente. Este Código Penal despenalizó las prácticas eutanásicas que se están llevando actualmente.  Un Código Penal, según DMD, “anti-disponibilidad de la propia vida: yo puedo disponer de mi propia vida si soy autónomo y competente pero si soy competente y no autónomo no puedo solicitar la ayuda de otro ciudadano“. Lo que se penaliza desde entonces es inducir a un ciudadano a que se suicide y la colaboración necesaria para la muerte de otro ciudadano.

En 2002 nos dotamos de la Ley de Autonomía del Paciente. Fue una ley que venía de Estrasburgo a petición de la comisión de Derechos Humanos. La intención era cambiar la relación médico-paciente en la que los sanitarios deben ir informando y el ciudadano irse planificando el plan de tratamiento activo o de cuidados paliativos. En la parte final de esta ley habla de qué tipos de cuidados quiere el ciudadano si llega a una situación de no autonomía y/o no competencia, lo que se conoce como voluntades previas o testamento vital.

En el tema final de la vida hay tres situaciones: el permitir la muerte, ayudar a morir, y el dar la muerte. Permitir la muerte es no iniciar o retirar las medidas que prolongan de una forma artificial la vida de las personas. Estas medidas no son delito por lo que son una buena práctica médica.  En España inducir un coma es una buena práctica médica pero practicar la eutanasia no. Hay varios países, como Holanda y Bélgica, en los que la eutanasia es una buena práctica médica, mientras que en Francia lo será presumiblemente a partir del 1 de octubre si se aprueba el 22 de septiembre un nuevo ordenamiento jurídico.

Tras la muerte de Ramón Sampedro en el año 1998, el Senado abrió una comisión de expertos. Después de nueve meses decidieron encargarle al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) una encuesta de la que sabríamos los resultados en 2002. Según la encuesta más del 70% de los ciudadanos estaban por despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido. En una nueva encuesta que salió a la luz en 2010, un 83% de los ciudadanos estaban por la despenalización de la eutanasia. El 56% de los encuestados argumentaron que habían tenido una mala muerte con intenso sufrimiento cercano (distanasia).

En España se contabilizan en torno a 400.000 muertes al año de las cuales en torno a 150.000 mueren al año de una forma salvaje y dolorosa, de ahí la importancia de que los ciudadanos debemos dotarnos de un ordenamiento jurídico que permita una buena muerte.

Según expone el Dr.Montes “Tenemos que hablar de estos temas porque son temas que nos interesan, son temas de nuestro ejercicio fundamental de la vida y que no nos van a dejar porque una sociedad potencialmente suicida es una sociedad ingobernable, al menos para lo que ellos piensan”

DMD_Montes(web)

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