Salvador Dalí: la genialidad de la contradicción

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Salvador Dalí

Salvador Dalí (1914-1989) ha sido, debido a su singular modo de entender el arte, una de las figuras más analizadas del mundo contemporáneo. Si bien es elevado por su ejercicio para con la pintura, él mismo confirió mayor importancia a sus escritos. La presencia constante de su genialidad no ha de ser ignorada, pues la subjetividad que lleva implícita esta faceta complica el estudio de sus obras. El artista afirmó, en varias ocasiones, que se contradecía de manera continua pero, al mismo tiempo, se consideraba repetitivo, lo cual no deja de ser –cómo no– una contradicción en sí misma.

Los aspectos más objetivos del entorno del artista son aportados por sus coetáneos y los especialistas en su obra, si bien es cierto que el mayor análisis psicológico que existe de Dalí, es desarrollado por el propio Dalí. Su evolución y pensamiento giran en torno a una serie de elementos que se repiten de forma constante: su amor por Gala –su mujer–, su amor por el dinero, su pasión por Vermeer, su naturaleza mística, polifacética y contradictoria y su admiración e interés por La interpretación de los sueños de Freud.

Resumir la teoría freudiana en su conjunto puede resultar complejo, pero no lo es tanto vincularla de un modo directo al propio desarrollo artístico de Dalí. Lo que viene a decir Sigmund Freud en su teoría del psicoanálisis es que los sueños pueden ser entendidos como mecanismos de defensa ante lo que denomina “pulsiones sexuales”, esto es, una parte del placer que se alberga en el subconsciente. Los sueños no son otra cosa sino la manifestación de ciertas partes del subconsciente que los seres humanos no son capaces de afrontar en la realidad.

Pero, ¿qué papel juega el arte en este proceso? Según Freud, el Arte se encuentra en una zona intermedia entre el subconsciente y la realidad, siendo el proceso artístico aquel mediante el cual el individuo materializa la actividad de su subconsciente, expresando así sus conflictos no resueltos y creando, en consecuencia, un mundo alternativo en el que puede satisfacer los deseos que se ven frustrados en su propia realidad. Por todo ello, se puede afirmar que Salvador Dalí era un eterno individualista que permanecía volcado hacia sí mismo con el fin último de encontrar placer en sus propias inquietudes, materializadas a través de sus obras.

“El sueño tiende, pues, directamente a dar expresión a aquello que al principio quería negar, proceso en el cual se hace notar, a través de las deformaciones, la tendencia realizadora de deseos”.
La interpretación de los sueños, Sigmund Freud

El Surrealismo es una corriente artística que propone un mundo nuevo creado a partir del rechazo de la razón, tratándose de un movimiento completamente liberador que deja de estar atado a normas éticas, morales y sociales. Por esta razón, los surrealistas buscan inquietar e incluso incomodar a la espectadora o espectador, que encuentra en las obras algo que le es ajeno y totalmente contrario a las certezas que hasta entonces habían formado su visión del mundo.

Salvador Dalí es uno de los más afanados surrealistas de todos los tiempos. No obstante, si bien es cierto que el contenido de sus obras ha de entenderse dentro de la concepción de la vida a través del mundo de los sueños y la imaginación, el realismo de sus pinturas queda plasmado a un nivel que traspasa las fronteras de lo ficticio. Dalí expresa un mundo surrealista a partir de un modo realista: es, como lo será siempre, pura contradicción.

Ana Fernández Ortega. Historiadora del arte.

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