Cuando un pregón es un grito (sin mantilla ni sobres) SHANGAY LILY

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FOTO SHANGAY PARA WB

 

 

 

 

 

 

 

Me lo pidieron los valientes que se atreven a desafiar al poder y la red de favores de la derecha que recupera el feudalismo en comarcas, municipios y zonas de España con un descaro que antes nadie se atrevía a mostrar (no es que el PSOE no tuviese las mismas endogamias, pero al menos no lo hacía con chulería, caciquismo y boato pueblerino de mantilla, muñeco subido a trono y banda patriotera, como ahora ostenta el PP en las calles que quisieran adoquinar para sentirse más españoles), con la claridad de quien no engaña: ven a dar un pregón alternativo al oficial en las Fiestas de Alcorcón, que el alcalde cristofascista David Pérez, el de la Virgen del Remolino que obra milagros como recuperar la incultura, ha montado uno bochornoso con nuestro dinero para pagar a sus secuaces habituales como Mario y Alaska sus favores. ¿Y cómo me podía negar?

Llegué al recinto ferial de Alcorcón esperándome lo peor: una falange en formación, prietas las filas, y un desfile de damas de la caridad robando a los pobres lo que les darían por otro lado frente a las cámaras, mantillas y desfiles de la victoria saludando brazo en alto a su Führer David Pérez. Pero cuando pasé junto a la caseta del PP me quedé pasmado al ver un absoluto vacío. Sólo el Alcalde puesto a dedo por Esperanza Aguirre y dos lameculos (uno para cada carrillo) parecían ocupar la caseta del partido fundado por el ministro franquista. Lo curioso es que el resto de casetas estaban a reventar y el pueblo se divertía como podía, olvidando que el alcalde había sacado el dinero de la fundación CREAA para artistas locales para regalárselo a sus voceros y hacer algo más de propaganda.

Cuando llegué al centro de esa enorme plaza, me encontré a una perseguida favorita de los cristofascistas, la “viviendera” de la PAH y comunista Feli velazquez. Con ella iba a hacer ese pregón sin banderas, bandas ni balcones franquistas. En la calle, con el pueblo. De repente me di cuenta de que ninguna mujer llevaba mantilla o rosarios en sus ovarios, de que ellos no iban brazo en alto y lamiendo cirios, de que éramos libres.

Y entonces me di cuenta de que cuando eres libre a pesar de las multas, las persecuciones, las mentiras y los engaños, entonces un pregón es un grito. Un grito de justicia, de valentía, de solidaridad y de denuncia: no nos callaréis. No nos taparéis la boca con vuestros sobres, con vuestros sobornos, con vuestras porras ni con vuestro cinismo. Porque nuestro pregón es un grito. Un grito de libertad.

Shangay Lily es un “artivista” gay, rojo y feminista. Escribe su blog Palabra de Artivista en Público.es y acaba de presentar su libro de monólogos La vida en rosa, en rojo y en violeta con la cooperativa comunista Atrapasueños.org.

 

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