Alcorcón, objetivo inmobiliario del Atlético de Madrid suspendido

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Ecologistas en acción.- Desde hace ya casi una década los intereses especulativos del Club Atlético de Madrid planean sobre el municipio de Alcorcón, pero la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 7 de noviembre ratificando una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) confirma la ilegalidad del proyecto urbanístico del Distrito Norte de Alcorcón, cuyo motor fue la construcción de una nueva Ciudad Deportiva para el Atlético de Madrid.

El origen del Distrito Norte se remonta al año 2005 cuando el alcalde de Alcorcón Enrique Cascallana (PSOE) firmó un convenio urbanístico de planeamiento junto al Atlético de Madrid y los propietarios de los terrenos constituidos en Comisión Gestora Ciudad Norte (entre los que destacan grandes inmobiliarias). Este convenio recogía la construcción de la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid en una parcela de unas 120 hectáreas en la zona norte de Alcorcón. La Comunidad de Madrid gobernada por Esperanza Aguirre (PP) confirmó en 2006 el proyecto mediante la firma de un protocolo de intenciones con Ayuntamiento de Alcorcón, Club Atlético y Comisión Gestora. Entonces la Ciudad Deportiva se incluyó dentro de una operación urbanística, el Distrito Norte, que preveía  la recalificación masiva de los terrenos del norte del municipio (formados por más de 12 millones de metros cuadrados, casi el 40 % de la superficie municipal), lo que se intentó realizar mediante una Rectificación para la aprobación definitiva de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Alcorcón de 1987, aprobada en 1999.

Este proyecto se presentó sin consultar ni a los ciudadanos de Alcorcón ni a los seguidores del Atlético. Lejos de consideraciones sociales y deportivas, los objetivos eran, por parte del Club Atlético, aumentar su patrimonio y reducir su deuda. Para ello el Atlético obtuvo 85.000 metros cuadrados de suelo recalificado para uso residencial libre que fueron vendidos a bajo precio a Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), que en compensación se encargaría de realizar las obras de la Ciudad Deportiva. Se trata de un procedimiento en la que la constructora FCC cumple un papel de intermediaria en un proceso en el que las administraciones públicas adoptan decisiones urbanísticas en función de los intereses de empresas privadas como la Sociedad Anónima Deportiva del Atlético de Madrid (cuyas acciones, tras un proceso de apropiación indebida, son controladas mayoritariamente por Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo).

WEB La Venta de la Rubia 005Esta pretendida recalificación masiva contó desde el primer momento con la denuncia de Ecologistas en Acción del Suroeste de Madrid, que presentó alegaciones, promovió la plataforma ciudadana “Stop Distrito Norte”, y llevó ante los Tribunales la aprobación definitiva de la rectificación del Plan General de Ordenación Urbana de Alcorcón en su ámbito norte por parte de la Comunidad de Madrid el 27 de noviembre de 2008.

Cuando en 2012 el TSJM paralizó el proyecto, el Atlético de Madrid y los propietarios del suelo recurrieron sin criterio la sentencia y buscaron la alianza con el megaproyecto de ocio  “Eurovegas”. Al fracasar esta ciudad de casinos hace ahora un año, en diciembre de 2013 (ante la falta de seguridad en la inversión por la oposición ciudadana), de nuevo la Ciudad Deportiva del Atlético quedó en el aire, y a pesar del proceso judicial abierto, el Ayuntamiento de Alcorcón se volvió a reunir en diversas ocasiones con el club para relanzar el proyecto. Evidenciando el poco respeto por las leyes que no interesan cumplir, el Atlético de Madrid presionó al Ayuntamiento de Alcorcón, al más puro estilo mafioso, para que continuara la tramitación urbanística que estaba paralizada en los Tribunales.

Una vez conocida la sentencia el pasado 20 de noviembre, el actual alcalde de Alcorcón David Pérez (PP) parece que sigue empeñado en desarrollar la Ciudad Deportiva ignorando las leyes y la opinión de los ciudadanos (afirmó que “la Ciudad del Atlético se construirá sí o sí”). Pero ya sabemos que es posible parar este costoso proyecto lucrativo innecesario, que destruiría los espacios naturales que aún conserva Alcorcón.

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