14N: Grito altersistema internacional

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Sara Álvarez(Porto y Lisboa).- El mes de octubre ya fue agitado en Portugal: el 5 de octubre, Día de la República, una mujer se coló en el acto conmemorativo presidido por Cavaco Silva, se encaró con el presidente de la República y le gritó si cree que es posible vivir con 200 euros al mes. La mujer fue expulsada de la sala, pero consiguió el propósito de evidenciar un problema que sacude a las familias portuguesas y del cual el Gobierno no parece ser consciente.
Cabe destacar también lo sucedido el 15 de octubre de 2012, cuando las protestas ciudadanas frente al Palácio de Belém (residencia del Presidente de la República) consiguieron paralizar la creación de un nuevo impuesto (aunque finalmente esta medida fue sustituida por la subida de otro impuesto ya existente).
Y ya el 14-N, la jornada de huelga se vivió de forma desigual en un país en el que todo parece suceder en Lisboa. En la capital tuvieron lugar manifestaciones en las que el pueblo portugués mostró su oposición al presupuesto del Estado para 2013 y donde se escucharon cánticos que forman parte de la memoria colectiva portuguesa, como el Grândola Vila Morena (canción que fue la señal de inicio de la Revolución de los Claveles el 25 de abril de 1974). La manifestación culminó con altercados entre algunos manifestantes y la policía. Una persona llegó a arrebatarle un escudo a un policía y escribió en él la palabra POVO (“pueblo”), para posteriormente devolvérselo (ver foto).
En Oporto, la segunda ciudad más importante, los piquetes informativos consiguieron paralizar el funcionamiento de los autobuses en la ciudad. El metro funcionó aunque con menos tráfico que el habitual, y en muchas escuelas públicas los alumnos eran enviados a sus casas por falta de profesores. En las universidades las asociaciones de estudiantes organizaron piquetes informativos y muchos profesores y alumnos no acudieron a su centro de estudios. Por la tarde hubo una manifestación encabezada por el sindicato mayoritario CGTP, con seguimiento irregular. El comercio funcionó casi como en un día normal.
A pesar de los altercados y de la violencia policial (uso de balas de goma, botes de humo, etc.) la policía portuguesa resultó enormemente pacífica para la que esto suscribe, que como ciudadana española está más acostumbrada a que primero la peguen y después le pregunten. Cabe destacar que la violencia de la policía española es conocida allende nuestras fronteras, e incluso es objeto de burla en los programas cómicos de la televisión portuguesa.

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